DEL PECADO ORIGINAL A LA INOCENCIA PRIMITIVA


     Mientras busquemos culpables de nuestros males no podremos sentirnos creadores de nuestra vida, por la sencilla razón de que les  estaremos cediendo nuestro poder creador. No juzgar a las personas es más que un acto de bondad, es un acto de libertad. En el juego de la dualidad el juicio sobre nosotros mismos y sobre los demás es la fuerza de gravedad que nos mantiene pegados al suelo de los dramas: más juicio, más peso dramático. Una nueva vida de auténtica libertad se abre ante quien asume esta realidad y el compromiso de cambiarla. La excusa de creer que no se tiene tiempo para acometer este cambio de la realidad propia no es más que una hábil maniobra de nuestros personajes adictos al drama. No es verdad que nuestros problemas creen el drama, es nuestra visión dramática de la vida la que crea nuestros problemas.

Ver, sentir, liberados del juicio es reconocer nuestras alas de libertad
     Querido lector, ¿qué te parece abandonar el escenario del drama y contemplar la vida fuera de él …? , ¿qué opinas de aprender a sonreír desde la alegría inocente del corazón …? , ¿cómo sería tu vida sin las cadenas del autojuicio y del juicio a los demás …  sin tener que caminar por la pegajosas tierras de la dualidad ?, ¿cuántas cosas podrías crear en el tiempo que antes dedicabas al absurdo arte de juzgar …?, ¿cómo verías a tus seres próximos sin juicios …qué nuevas facetas descubrirías en ellos …. y en ti mismo …? Sería como volver a nacer, pero en vez de con el pecado original con la inocencia primitiva.




DESCÚBRETE ANTE EL ESPEJO

 
     Cuando nos miramos ante un espejo no sólo podemos ver nuestra imagen, también podemos sentir la luz que escapa de nuestros ojos.

Un espejo puede ser el lugar ideal para desnudarnos de los personajes en los que nos encerramos ...  puede ser el espacio mágico en el que descubrirnos lo que realmente somos: un ser único que posee su propia luz.
    Querido lector, te invito a una experiencia: delante del espejo cierra tus ojos e imagina algo bello, algo que te conmueva, que te haga sentir creador de tu realidad ... recréate en ello, disfrútalo, nota como la experiencia es sentida en todo tu cuerpo ....  Después, abre lentamente tus ojos sintiendo que proyectas lo vivido en el espejo, que lo compartes con el mundo, que lo entregas a la vida ... Contempla ahora la luz de tus ojos, compárala con el brillo que tenían antes de esta experiencia ... ¿qué ves ...?,  ¿qué sientes ...?  Ya me contarás ...  

  ¿Qué opinas de repetir a diario la experiencia y ver la evolución del poder de tu imaginación unido al poder de tu sentir? ¿Qué te parece empezar a brillar como lo que siempre has sido: un astro con luz propia ... ?



EMOCIONES CON RUMBO


   Las emociones nos mueven sin rumbo aparente, el sentir nos da sentido. Muchas veces nos movemos en el mar de la emociones sin entender su significado en nuestra vida, enormes tormentas nos llevan de aquí para allá ... alguna de ellas nos deja varados, con nuestra barca fuera del agua, sin posibilidad de navegar. Tras una experiencia así empezamos a desconfiar de nuestras emociones: ¿cómo es posible que algo nuestro nos traicione? Pero las emociones como los vientos en la mar tienen sus explicaciones, lo que emociono es fruto de mi forma de mirar y ésta es consecuencia de las creencias en las que he sido educado, nuestra educación nos ha hecho invisibles esas mismas creencias: la indefensión está servida.


     Hacer visibles las creencias que conducen nuestra mirada es una labor de autoconocimiento, de introspección, de buceo en el mar de nuestras emociones. No podemos seguir navegando en un océano que desconocemos, hemos de sumergirnos y descubrir la vida que hay en él.  Las emociones nos desconciertan porque no hemos sido preparados para entenderlas:  ignoramos que hemos sido educados en creencias basadas en la dualidad, en la división, en el enfrentamiento…  creencias que han programado nuestra mente, nuestro ego. Muchas de esas emociones al no ser bien vistas socialmente las reprimimos: ¡ya estamos generando poco a poco las condiciones climáticas para el próximo huracán! Nuestras fuerzas interiores se concentran, acumulan energía y esperan el momento adecuado en el exterior para liberarse: son las emociones gobernadas por un inconsciente obediente a nuestras creencias generadoras de drama.


     Sin embargo, existe un poder capaz de direccionar nuestras emociones, de darles rumbo nada menos que hacia nuestra felicidad, hacia el cumplimiento de nuestros sueños más atrevidos y anhelados. Un poder más grande que nuestras creencias limitantes, porque a diferencias de éstas no está en nuestra mente programada, sino en nuestro centro de poder, sabiduría y sensibilidad: nuestro corazón. Es el poder del sentir de nuestro corazón, que no hay que confundir con el sentir generado por el sucedáneo que de él ha creado nuestro ego y que es el responsable de nuestras tormentas emocionales sin rumbo, ese “corazón” es el que sustenta nuestros dramas, el que llega a varar nuestra barca, el que nos emociona ocultándonos nuestro auténtico sentir.
    Revelar el sentir del verdadero corazón requiere conocer y reconocer las creencias desde las que estamos contemplando y creando nuestra vida, y también ir cambiándolas por otras que sean trasparentes al sentir que nos pone en contacto con nuestra esencia. En una vida auténtica, en armonía con nuestro sentir profundo, las emociones no van en nuestra contra, sino que nos propulsan a vivir las aventuras que realmente anhelamos, son las emociones guiadas por nuestro sentir, son emociones con rumbo.

   



DAR VIDA A LAS PALABRAS CON NUESTRA PROPIA MÚSICA



   ¿Qué te parece, querido lector, sentir a tu garganta como un instrumento musical ... ? ¡No, no estoy hablando de cantar! Me refiero a pronunciar las palabras con tu propia música, sentir que a todas ellas les une un cordel invisible, como a las notas musicales les une un algo que las convierte en melodía. Sería como si tu garganta se prolongase en una flauta con la que tocases una composición única, la de tu propia esencia ... pondrías en ella todo tu sentir ... hasta el punto que parecería que por la flauta insuflas vida al propio aire que haces vibrar.

Ser tú en tus palabras, reconocerte en tu propia música, que los demás sientan tu presencia en tus palabras ... que tus palabras sean el regalo de tu presencia a la vida.

     Esta forma de "hablar" hace que tus palabras estén habitadas por ti, y le lleguen al otro como una tarjeta de visita dirigida a su corazón. A partir de ahí es posible, al menos por tu parte, un auténtico diálogo con los demás, más allá de los estados de necesidad del ego, pues tu propia presencia te hace sentir seguro, no se plantea ninguna manipulación, el discurso fluye sin obstáculos ... tus palabras están vivas.
     Puedes ensayar antes ante un espejo, acoger tú mismo a tu propia música, afinar el instrumento de tu garganta, sentir tu propia presencia en tu intimidad. También puedes probar en la ducha, cerrando los ojos, ayudándote del fluir del agua ... Cuando tengas un cierto dominio de la técnica, piensa en una persona a la que quieras decir algo que te cuesta e imagina un diálogo con ella conducido por tu propia música, sintiendo tu presencia, sin miedos ... Deja que esa misma presencia que ahora sientes guíe tus palabras ...  hablar con ella es como tocar la flauta insuflando vida en cada nota. Ahora ya estás preparado, puedes buscar a la persona y hablar con ella  siendo tú mismo, sin barreras.




DESEAR SIN SOMBRAS



      Querido lector te invito a un juego: piensa en algo que te gustaría hacer y que sin embargo te prohíbes, siente la fuerza represora que estás empleando para no hacerlo, incluso para ni siquiera imaginarlo. Visualiza tu esfuerzo como tirando de una cuerda, ahora, piensa y siente en lo prohibido sin juzgarte, desde la inocencia de quien no conoce ni reconoce las normas que te llevan a rechazar el acto deseado: desde la inocencia no hay castigo. Cierra los ojos , tómate un tiempo para sentirlo ...

     Ahora, desde el sabor y el aroma de la inocencia, sigue la cuerda de la que estabas tirando, busca su otro extremo, el que está atado a aquello que te prohibiste, míralo sin juicios, sin las interpretaciones que un día se impusieron en tu mente  ... reconócelo no en tu sombra, sino en tu corazón ... verás que no era en realidad lo que pensabas, detrás de tu deseo, contaminado de necesidades de tu sombra y de juicios ajenos a ti, se escondía algo puro. Una vez reconocida su verdadera esencia tu prohibición desaparece como tal, ahora te das cuenta que estabas confundiendo el objeto de  tu deseo con su sombra. No hay objetos sucios, sino miradas de luces opacas que proyectan sombras de juicios y miedos.


La mirada inocente contempla lo deseado sin sombras; desde ella el deseo deja de ser un obstáculo a la felicidad ... ya no hay que pagar ningún precio por seguir a  nuestros deseos.


 



¡ AHORA YA ERES POETA !



     ¿Cómo es posible que simples palabras se conviertan en poesía al unirlas entre sí ...? Ha de haber un hilo invisible que las interpenetre a todas y cada una y que les dé  luz y brillo, transformándolas en un árbol de Navidad con sus lucecitas de colores y sus regalos al pie
    Una buena poesía es aquella que tiene un regalo específico para cada lector, un regalo en el que se puede reconocer, en el que siente su propia esencia. Cuando la leemos sube nuestra energía vital, nos entran ganas de sentir más profundamente, incluso nos sentimos más valientes para acometer imposibles, pues a fin de cuentas una poesía de corazón está ahí para decirnos que somos más que lo que pensamos, y que podemos pensar más allá de los límites que nos impusimos.

La poesía de corazón es para sentirse libre, para sacarnos del drama y no para anclarnos en él. Ser poeta es iluminar el mundo con nuestra propia belleza ...  es escribir en el cielo para hacerlo alcanzable.

  Querido lector, tal vez seas de aquella mayoría que  no lee cotidianamente a ningún poeta, no importa, pues la poesía de la que te hablo no es la de otros poetas, sino la del poeta que todos llevamos dentro. ¡Sí, llevas un poeta dentro! ¿De qué otra manera podrías sino disfrutar de la belleza de la vida ...?  Tu poeta interior no necesita dominar el arte de la escritura, tan solo necesita que le des paso, que le dejes libre, que le saques de la prisión de avergonzarte de expresar tu sensibilidad. No dejes que tus juicios y prejuicios te impidan expresar tu belleza interior.
    Si te falta valor para considerarte poeta,  siente a tus ojos como dos proyectores de tu luz interior, apunta tu mirada a algo que llame tu atención e ilumínalo ... ya no es lo mismo, algo en ti le ha dado vida. ¡Ahora ya eres poeta! Si te apetece ponle palabras a lo vivido y ofrécelas al mundo, te sorprenderá comprobar que estas palabras tienen vida, que hay un hilo conductor que les da luz y armonía, es como haber iluminado un árbol de Navidad que siempre anuncia regalos para todos.