Este cuento es la introducción a la entrada "La Sabiduría de las Edades" que puedes encontrar en el siguiente link: http://encuentrosconlasabiduria.blogspot.com.es/2012/03/la-sabiduria-de-las-edades.html
SILENCIAR LA NORMA PARA ESCUCHAR AL CORAZÓN
Fray
Esteban a pesar de sus 65 años y de llevar toda la vida en la orden se comporta
muchas veces como un niño y otras como un adolescente. Todos los abades que
dirigieron el convento trataron de enmendarlo sin éxito, era un caso perdido.
Había
llegado la época en la que existía la norma de vivir una semana sin hablar, el
objetivo era poder sentir a la divinidad dentro, para ello había que eliminar
todos los obstáculos. Los monjes se decían todo por señas y evitaban en lo
posible la comunicación, incluso por éste método, nada podía distraerles de tan
importante y sagrado fin.
Fray
Lucas, el cocinero, se dio cuenta de que no quedaba nada de harina y le
escribió una nota a fray Esteban para que fuera a buscarla al pueblo, que se
encontraba a un par de horas andando, eso sí, con aire de regañarle antes
incluso de haber cometido ninguna falta, dejándole bien claro que no se
olvidase de cumplir con el silencio y que no debía responder a nadie más que
con una sonrisa. El advertido contestó con un gesto de tranquilidad que no hizo
más que inquietar al cocinero.
Fray Esteban emprendió el camino decidido a no meter la pata esta vez.
El tórrido calor le hizo parar a
descansar bajo una oportuna higuera en el camino. De repente, se vio
sorprendido por la presencia de un forastero que cargaba con una maleta:
- ¡Buenos días!
El monje recordando su promesa le esbozó una sonrisa
- ¿Sabría en qué dirección está el pueblo más próximo?
Fray Esteban se sintió complacido de poder contestarle con gestos. Pero
empezó a temblar cuando el extraño se sentó a su lado a descansar.
- Tiene usted una bonita sonrisa, seguro
que su voz también lo es. Veo que pertenece a una orden que es reconocida por
la belleza de sus cantos. ¿Qué se siente al llenar de alegría y paz el aire?
¿Se torna más ligero su cuerpo ? ¿Sus ojos brillan iluminando sus palabras ?
¿Sus problemas se disuelven al sentir que su mente se expande … ? ¿Su corazón
parece fundirse con el de todos ? ¿La alegría le dura durante horas?
El fraile tiene la sensación de que
aquel hombre le ha visto por dentro, justo esas son las sensaciones que el vive
cuando canta, y sin pensarlo le contesta todo emocionado:
-
¿Cómo sabe lo que yo siento, ha
sido usted de nuestra orden?
El forastero se
ríe abiertamente y le dice:
- Su sonrisa me lo dijo, es de
las pocas que es transparente al corazón, y en él no existen secretos.
Esta vez fray Esteban cumple con el
silencio, su boca se vuelve una muda “o” que expresa su sorpresa.
-
Está claro que no es consciente de
su don
-
¿Qué don? Yo no poseo ninguno,
siempre he sido el más negado del convento, están muy hartos de mí.
-
¡Claro! Sus compañeros no pueden
verlo.
-
¡Un don invisible! ¿De qué me
sirve entonces …?
-
En realidad, sus mentes no lo ven,
pero sus corazones pueden sentirlo y estos se los comunican a otros corazones,
de personas que ni siquiera conocen, porque los corazones siempre están unidos,
para ellos no son necesarias las presentaciones, ya que siempre se conocen y se
reconocen entre sí.
-
¡Ahh claro! ¡Son como un coro que
cantan todos en una armonía perfecta!
-
¿Lo ves?, tienes el don- Le
responde ya en el tuteo.
-
Pero … ¿qué don es ese que también
es invisible para mí?
El extraño
personaje ríe abiertamente antes de contestar.
- El don de no haber enterrado al
niño y al adolescente que fuiste, el que te permite vivir desde todas las
edades … ¡Bueno! Bien mirado tal vez tengas un poquito enterrado al adulto,
pero eso no tiene mucha importancia, ya hay demasiados adultos en este mundo
viviendo separados de sus otras edades.
-
¡Ji, ji , ji …!
-
Lo acabas de hacer
-
¿El qué?
-
Te has reído como un niño
-
¡Venga ya, no me vaciles ¡
-
Y ahora otra vez
-
¿El qué?
-
Has contestado con la maravillosa
impertinencia de un adolescente.
- ¿Maravillosa … ? ¡Anda que no me
he ganado yo broncas por impertinente!
-
La impertinencia, lo no
pertinente, revela siempre los límites de la norma.
- ¡Je! No me hable de normas, ahora
mismo estoy rompiendo la del silencio, y no sé cómo pero fray Feliciano
averigua siempre que las he incumplido, por mucho que me prepare para no
delatarme.
- Lo ve en tu cara, es transparente,
como la de un niño. Ahora mismo veo que has cogido a escondidas algunos dulces
de chocolate de la alacena
-
¡Siiiií! ¿Y eso se ve en mi cara?
El forastero mira la hora
e ignorando la pregunta dice:
-
Me tengo que marchar, gracias por
tu compañía
-
¡Espere un momento! ¿Cómo puedo
emplear mi don?
-
Para empezar te da ventaja sobre
los que quedan esclavos de la norma, olvidando su espíritu. Los que tienen tu
don pueden conectar con su corazón y decidir más allá de las normas. La diferencia entre una norma a seguir y una decisión del corazón es la misma que hay entre una flor hecha de trapo y una flor viva, con su aroma, con sus colores, con su presencia. ¿Quién va a elegir la flor muerta si tiene la viva ...?
-
¡Sólo falta que me diga eso …!
- Por ejemplo, tu inocencia, que
proviene del corazón, ya lleva el silencio en sí misma; si te dejas llevar por
ella no necesitas callar.
-
Pero eso me traerá grandes
problemas
-
No sí vas en busca de las otras
sabidurías
-
¿Cuáles?- pregunta con los ojos
desorbitados
-
La del maduro y la del anciano. La
primera te permitirá servirte de la experiencia y la segunda te permitirá
encontrar las excepciones a la norma, que es lo que hace que ésta no te
esclavice.
-
Suena francamente bien
-
También es importante la sabiduría
de cuando te encontrabas en el vientre
de tu madre
-
Pero eso pasó hace muchos años
-
¿Han encontrado tu cadáver de
entonces …?
El rostro de fray Esteban
se vuelve interrogante, rebosando perplejidad, pero, poco a poco, se va
asemejando al de un anciano con una mirada muy pícara y profunda a la vez.
-
Ya comprendo …¡ muy buena esa!,
como la edad no se ve en el cuerpo todo el mundo cree que ha muerto, pero no.
-
Ahora ya sabes el secreto,
completa con tu don las edades que te faltan “revivir”, y la sabiduría de tu
corazón guiará tu camino, serás un hombre realmente completo. Ahora sí tengo
que marcharme, ha sido un auténtico placer …
El extraño se pone en
marcha regalando una luminosa sonrisa a su interlocutor.
-
¡Ey, espere un momento! ¿Cómo ha
sido capaz de reconocer el don en mí si es invisible para todos?
El forastero continúa su
camino sin inmutarse
-
¡Está claro, so bobo, él también
lo tiene!- Se dice a sí mismo el monje.
Reflexionando sobre todo
lo que le había dicho aquel extraño personaje anduvo el camino de ida y vuelta.
Cuando llegó al convento se sentía más ligero y no hacía más que sonreír.
Durante la cena fue reñido con gestos por casi todos los comensales, haciéndole
ver que el silencio exigía sobriedad y que sonreír era romperlo. Pero fray
Esteban no se sentía culpable, había entendido eso del espíritu de la norma, y
sabía que censurar la alegría era ir contra un silencio más grande: el del
corazón.
A partir de ahora no
reprimiría lo que siente y para empezar
a hacerlo, y como celebración, empezó a comer una de las chocolatinas
que había hurtado de la alacena.
Autor: Carlos González Pérez (La Danza de la Vida)
Este cuento es la introducción a la entrada "La Sabiduría de las Edades" que puedes encontrar en el siguiente link: http://encuentrosconlasabiduria.blogspot.com.es/2012/03/la-sabiduria-de-las-edades.html
Este cuento es la introducción a la entrada "La Sabiduría de las Edades" que puedes encontrar en el siguiente link: http://encuentrosconlasabiduria.blogspot.com.es/2012/03/la-sabiduria-de-las-edades.html
"EL PODER DE LA IMAGINACIÓN"
Érase una vez tres gusanos que
ignoraban su futuro como mariposas. Sus nombres
eran: Pesimista, Realista e Idealista. Se les acercaba la hora de su
transformación y empezaron a sentir los primeros síntomas....
Su voraz apetito
fue desapareciendo, su movilidad menguaba a gran velocidad y, finalmente,
sintieron como el capullo les aislaba del mundo conocido, de la seguridad de lo
cotidiano. En la oscuridad del misterio de su futuro, tuvieron pensamientos
distintos:
Pesimista se
dijo a sí mismo que estaba viviendo el final de su vida, y en lo más profundo
de su sentir, se despidió de los buenos momentos.
Realista se
dio ánimos diciéndose que todo aquello sería momentáneo y que, tarde o
temprano, todo volvería a la normalidad.
Idealista
sintió que aquello que le estaba ocurriendo podría ser el anuncio de que se cumpliese su sueño más preciado: poder volar como los pájaros del bosque, y aprovechó la oscuridad
para perfeccionar sus sueños.
Cuando los
tres capullos se abrieron, dejaron ver tres realidades iguales y distintas a
la vez...
Pesimista
era una bellísima mariposa, pero.... estaba muerta... había muerto de miedo ante lo inevitable.
Realista era
una espléndida mariposa, pero cuando vio la luz del día miró hacia el suelo, su hogar de siempre, y empezó a arrastrarse como
cuando era gusano; con satisfacción dio las gracias al cielo por haber podido
seguir igual.
Idealista, nada más ver la luz del día,
buscó sus alas... y al verlas su corazón rezumó alegría, dio las gracias y sin titubear emprendió el vuelo, repartiendo su dicha por todo el bosque y haciendo de su aletear un pincel que pintaba de color allí por donde pasaba
Fragmento del libro "23 maestros, de corazón -un salto cuántico en la enseñanza-"
EL PUNTO DE PARTIDA: EL SER HUMANO DESEMPODERADO
LAS PRIORIDADES DEL SER HUMANO
DESEMPODERADO Y EL CAMINO A LA FELICIDAD
Nuestra
educación nos ha inculcado dos necesidades prioritarias, que además tienen un
orden jerárquico: la seguridad y el reconocimiento de los demás. Curiosamente
la felicidad no está entre ellas, por eso cuando se pregunta a un adolescente
cómo quiere que sea su futuro responde en la mayoría de los casos bajo la perspectiva de las dos prioridades
citadas, y sintiéndose un habitante de una sociedad de la que él no se
considera creador. Con esta mirada no hay incentivos para buscar qué es lo que
nos hace felices y cómo ofrecerlo a la humanidad y, así, enriquecernos todos.
Una educación que propicie en primer lugar el ser uno mismo, es decir
vivir desde el sentir del corazón, más allá de cualquier valor cultural ,sistema
social o económico, coloca a la persona en el camino de la felicidad y con ello
en disposición de ofrecer los mejores frutos a todos
DE NÁUFRAGOS A CREADORES DEL FUTURO
Hemos estado educando a nuestros hijos y alumnos como náufragos que intentan sobrevivir en el futuro, hablándoles de ocupar un puesto seguro en la sociedad. Esto no es creer en ellos y en sus potenciales, es soterrar su propio poder creador, menguando a las personas a las que precisamente pretendemos ayudar. Necesitamos una educación que haga crecer y no menguar, que les haga sentir a los niños y adolescentes creadores de su propio futuro, creadores de una nueva humanidad.
EL PATERNALISMO, DESENCADENANTE DE LA SOMBRA
El abrazo del paternalismo ahoga a la persona al sembrar en ella la necesidad de contentar al ser querido que le "protege". De esta forma, se aprende a renunciar a ser uno mismo y se va construyendo la sombra de lo que no aceptamos en nosotros.
HACERSE PEQUEÑO PARA RECONOCER NUESTRA
GRANDEZA
Las
limitaciones del ser humano hablan de la grandeza de su alma, pues ésta
renuncia a su poder para hacer del amor compasión. En el maravillosos juego de acoger
a alguien en nuestro corazón, uno se vuelve niño para desvelar en el otro la
madre que todos llevamos dentro y, así,
juntos sentir la danza inacabada de la vida.
DEL ORGULLO TECNOLÓGICO A LA TECNOLOGÍA MÁS
AVANZADA DEL MUNDO
Juzgamos el
progreso de una cultura por su nivel tecnológico; sin darnos cuenta que la
misma palabra tecnológico está impregnada de nuestra propia forma de ver las
cosas. Una simple mirada a la eficacia de un motor de explosión- bajo
rendimiento, elevado ruido y contaminación … – nos desvela una tecnología de lo
más primitiva, eso sí, rodeada de los más sorprendentes avances electrónicos
que, a modo de seductor envoltorio, nos ocultan lo esencial.
Esta especie de
orgullo tecnológico, que oculta las deficiencias, me recuerda esa divertida
serie televisiva “Los Picapiedra”, en la que se tenía de todo tipo de
comodidades, pero con tecnologías rudimentarias como el “tronco-móvil”, que
empleaba como motor las fuertes piernas del hombre de la edad de piedra;
salvando las distancias, el hacer avanzar nuestros flamantes coches con
petróleo y a base de repetidas explosiones no es muy diferente.
Hay una
“tecnología” que es sin duda la más avanzada del planeta y de la que disfrutan
y han disfrutado todas las culturas. Es tan perfecta que sabe repararse a sí
misma y además es de una belleza y armonía incomparables. Tiene además el don
de hacernos a todos los pueblos igual de avanzados. La usamos todos los días y
la habitamos en todo momento: nuestro cuerpo. La próxima vez que tengamos la
tentación de mirar por encima del hombro a algún pueblo “primitivo”,
contemplemos los cuerpos de sus habitantes y hagámonos la siguiente pregunta: ¿ha
llegado mi "avanzada” sociedad a crear algo ni tan siquiera parecido?
DEJAR DE COLUMPIARNOS PARA SER NOSOTROS MISMOS
Si nos encadenamos a una determinada visión de la vida sólo podemos
oscilar en torno de ella, como en un columpio iremos y volveremos infinidad de
veces, engañados por este movimiento continuo pensaremos que avanzamos, pero
siempre nos encontraremos a la misma distancia del centro de suspensión.
Hemos sido educados para creer que nuestra seguridad depende de estar
bien sujetos. Sin darnos cuenta de que el lugar más seguro es siempre el que
nos hace sentirnos nosotros mismos, el que hace de nuestra libertad nuestra
auténtica seguridad; en él no son necesarias las cadenas …
EL CAMINO HACIA EL SER HUMANO EMPODERADO
COMIENZA CON EL ABRAZO DE DOS SABIDURIAS
El estado de necesidad ha sido un viejo compañero del ser humano
durante milenios. Su origen se encuentra en el hecho de sentirse incompleto, de
notar que estamos desconectados de nuestra esencia y por lo tanto de nuestro
poder; el juego de las necesidades ha construido nuestra historia, aquello que
echamos en falta lo hemos buscado fuera, incluso quitándoselo al otro; sólo así
se entiende la violencia. Para que todo esto no acabase con la misma humanidad
creamos la ética, que aplicamos como pudimos. Es la vida del ser humano
desempoderado, que genera su propia sabiduría: la de hacer de las necesidades
una riqueza a compartir.
Hay un camino más allá de la ética, de reprimir la violencia que
nuestros estados de necesidad generan. Consiste en terminar con esos estados de
necesidad existenciales, recuperando la conexión con nuestra esencia, con
nuestro centro de poder, sensibilidad y sabiduría: nuestro corazón. Este camino
es el que lleva al ser humano empoderado, que trae consigo una nueva sabiduría:
la de expresar en plenitud lo que siente y convertirlo en regalo para él y para
toda la humanidad.
Para hacer el tránsito de un ser humano al otro es necesario que ambas
sabidurías dialoguen y se honren mutuamente.
La foto es un homenaje a la sabiduría y
belleza interior del ser humano desempoderado
EL
JUICIO, UN PARAR LA VIDA
El juicio convierte la película mágica de la
vida en un fotograma, construyendo a partir de él una nueva película monocolor
DESCUBRIR EL PODER DE NUESTRA ATENCIÓN, UN
CAMINO A UN AUTÉNTICO PROGRESO
Cuando dirigimos la atención a algo o alguien, poniendo en ello todo
nuestro ser, el tiempo se para, como mostrándonos el poder que habita en
nosotros, que gracias a nuestra mirada parece proyectarse fuera. ¿Quién no ha
tenido alguna vez esta sensación?
La
educación nos ha hecho desconfiar de lo más propio, nuestro sentir. Esto ha
provocado el desconectarnos de nuestro centro y volvernos dependientes de
“autoridades del conocimiento”, que en cada cultura han adoptado formas
peculiares. En la nuestra estas autoridades han sido reforzadas con la idea de
“progreso”, si bien cuando mencionamos esta palabra no solemos preguntarnos hacia
dónde deseamos progresar: hemos convertido un significado relativo, el
progreso, en algo absoluto.
La
creatividad humana puede generar increíbles ciencias y tecnologías, pero si no
prestamos atención a la dirección en la que deseamos caminar, serán descubrimientos
e inventos sin sentido, y nosotros podemos terminar siendo sus esclavos.
Descubrir el poder de nuestra atención es algo clave en el camino de
sentirnos los creadores de nuestra vida, desde ahí podremos decidir lo que cada uno entendemos por
progreso; no tiene sentido caminar en direcciones que no sintamos como propias.
Para lograr todo esto es necesario empezar a practicar la atención, con todo
nuestro ser, en la vida cotidiana, como hace el niño con el pollito … ¿Te
animas …?
PREGUNTAS PARA AMANECER A UNA
VIDA AUTÉNTICA
¿Qué sentido tiene nacer en un planeta
maravilloso y no traer sueños que entregar a la vida? ¿De qué sirve traer un
potencial casi infinito de imaginación si lo que se nos enseña es a pensar sólo
dentro de unas determinadas creencias? ¿Cómo es posible que un ser humano
experimente un sentimiento capaz de iluminar todo el universo y a la vez se
someta a los miedos más inverosímiles?
¿Por qué renunciamos a la sabiduría de nuestro corazón para instaurarnos
en las dudas de nuestra mente? ¿Por qué jugamos a vernos pequeños y a competir
entre nosotros? ¿Por qué renunciamos a la pureza y belleza de nuestra mirada a
cambio de desvalorizar al otro? ¿Por qué renunciamos a nuestro niño y su
inocencia si nunca murió? ¿Por qué nos escondemos del amor?
Hacerse estas preguntas es de vital
importancia para un educador que sienta la luz propia que trae consigo cada
hijo o alumno y que desee ayudarles a expresarla El intentar responderlas con
sinceridad le conducirá a su propia reeducación, algo imprescindible para
lograr enseñar desde el corazón. Esta reeducación es también necesaria a
cualquier persona que quiera sentirse el creador de su propia vida. ¿Te apuntas
a volver a educarte, esta vez para sentir tu vida como auténticamente tuya …?
LOS INHIBIDORES DEL SENTIR
¿ Cómo es
posible que una persona que no ha matado nunca a nadie acepte hacerlo en una
guerra, en una guerra que él no ha creado, pudiendo matar a personas que ni
siquiera conoce… ?
¿Por qué obedece a sus mandos, en contra de lo que
le dice su corazón? ¿Por qué considera enemigo a un desconocido en lugar de
preguntarse qué le ha empujado a estar en esa situación?
El proceso
por el cual uno llega a estar en una guerra se ha ido gestando desde su
infancia, al ir aceptando inconscientemente las creencias que sustentan una
barbarie de tal calibre. Éstas pasan desapercibidas por falta de contraste, ya
que forman la atmósfera psicológica en la que vivimos, es como el pez que deja
de ser consciente del agua en la que habita.
Es
necesario desarrollar una educación más allá de las creencias culturales, que
permita reconocer éstas y que, por tanto, podamos elegir vivirlas o no.
Las
creencias poseen un “sistema inmunitario” que tiende a evitar que pensemos
fuera de ellas, es la forma que tienen de perpetuarse por ilógicas que puedan llegar
a ser. Pero este sistema no puede burlar a nuestro sentir, para evitar que
nuestro corazón intervenga, las creencias nos colocan unos inhibidores del
sentir, que nos impiden experimentar el dolor. Sólo de esta manera se puede
explicar que personas muy sensibles en ciertos aspectos de su vida se muestren
absolutamente insensibles en otros.
Percatarse
de todo esto es de vital importancia si queremos caminar hacia un vivir desde
el corazón, más allá de las creencias limitantes. Si de repente, nos pudiésemos
quitar todos los inhibidores probablemente enloqueceríamos, por eso es necesario
ir descubriéndolos poco a poco, sin juzgarnos, ver a que creencias están apoyando
y estudiar nuestra implicación en ellas, luego, como auténticos artificieros,
podemos ir desactivándolas con sumo
cuidado.
En la
foto el soldado se enfrenta a sus inhibidores, los guantes que porta son un
buen símbolo de lo que se espera de él en la guerra: acercarse a las personas
pero sin sentirlas demasiado
¿Te
apetece desvelar tus creencias limitantes
y a sus inhibidores… ? Es un largo camino,
pero la recompensa lo merece: sentir la vida libremente.
Si el tema
de los inhibidores del sentir te ha gustado, te invito a saber más sobre él en
la siguiente entrada:
DOS EGOS, DOS DANZAS
El
ego desempoderado es el que ha sido programado con las creencias limitantes de
los paradigmas que se han ido sucediendo a lo largo de la historia conocida. Su
seguridad la ha buscado siempre en esos mismos programas que están sumergidos
en el mar de la dualidad, por eso siempre se ha sentido desangelado y ha tenido
tantos enfrentamientos con los otros egos. El juego consistía en olvidar la
esencia que había detrás de él, perdiendo de esta manera su centro y poder. Gracias
a esto hemos aprendido cosas como:
compartir con los demás, la compasión por el que sufre, crear
conocimientos que suplan la falta de contacto con nuestra propia sabiduría,
aprender a confiar… Evidentemente también hemos vivido en negativo lo anterior,
la sabiduría de la dualidad lo pedía. Esta sabiduría, de la que muchos maestros
nos han dado cuenta con sus palabras y ejemplos, está destinada a mantenernos,
de la forma más agradable posible, en los territorios de la dualidad.
El
ego en estas circunstancias busca siempre la atención de los demás, pues no
siente su propia presencia, y por eso inicia múltiples juegos para captarla: es
la danza del ego desempoderado, que se baila al son de la música de los dramas
y sus compases de manipulación. El ego permanece preso de sus propias creencias
y la gravedad de éstas le impiden
emprender el vuelo.
Ahora en el horizonte, se abren a nuestra vista unos nuevos territorios:
los de los Nuevos Paradigmas del Conocimiento. Estos traen su propia sabiduría,
pero esta vez no necesitaremos el ejemplo y las palabras de ningún maestro
espiritual, las creencias que los configuran, destinadas a nuestros egos, son
transparentes a la luz de nuestro corazón, que nos pone directamente en contacto con esta sabiduría.
El ego queda así iluminado y no necesita seguir los juegos de los viejos
paradigmas, está ya preparado para la danza del ego empoderado, que se baila con
alas en vez con los pies…
¡ AIBÓ, AIBÓ …. A LA VIDA A DISFRUTAR !
No
recuerdo que en el colegio me hablaran de la vida como algo a disfrutar,
contemplado en la distancia es algo sorprendente que en las miles de clases de todo
tipo ningún maestro dedicase una sola a invitarnos a vivir desde la felicidad.
Después de esta observación no sorprende que vivamos en un mundo tan
conflictivo: nadie nos ha enseñado a descubrir la alegría de vivir.
Educados
desde estados de necesidad de todo tipo, hemos ido a la vida como quien se
dirige cada día a un trabajo por obligación:.
Así, no es de extrañar que haya tenido tanto éxito la absurda frase de “ganarse
la vida”. Hemos creado un mundo artificial de necesidades sin darnos cuenta que
estamos acogidos por una naturaleza cuya esencia es la abundancia: ¿acaso nos
ganamos el aire que respiramos, la tierra que pisamos, la lluvia que cae sobre
nosotros, el sol que nos alimenta e ilumina, la mora salvaje que alegra nuestro
paladar …?
A fuerza
de crear una sociedad de escasez hemos alimentado nuestra propia pobreza y la
competitividad entre nosotros. Pero hay algo, que como la abundancia de la
naturaleza, se encuentra muy cerca de nosotros, esta vez no está fuera, sino
dentro: la alegría de nuestro corazón, una fuente de abundancia ilimitada. Si
aprendemos a vivir desde este manantial nos será muy fácil llevar nuestro
entorno de la escasez a la abundancia, porque sencillamente nos sacará de los
estados de necesidad en los que hemos sido educados.
¿Qué te
parece iniciar cada jornada con un canto a la alegría que nos ponga en contacto
con nuestro corazón …? Podríamos convertir la ducha en un baño mágico que nos
impregnará de nuestra propia abundancia, y al salir de casa podríamos cantar: ¡
Aibó, aibó … a la vida a disfrutar!
DEL CIENTIFISMO AL ESPÍRITU CIENTÍFICO
No puede haber auténtico espíritu científico
en nuestras escuelas y universidades sin una mirada antropológica que permita
el contraste entre las culturas, ya que toda ciencia, salvo las matemáticas,
nace en una determinada cultura y en un
cierto contexto histórico, y, por lo tanto, limitada en su punto de mira.
El no
tener esto en cuenta lleva a confundir las teorías científicas con la verdad,
encareciendo las investigaciones y creando puntos ciegos.
Cuando en
una determinada línea de investigación las cosas se vuelven cada vez más
complicadas podemos estar ante el agotamiento de una mirada, de una teoría. Si
tenemos claro que la ciencia experimental es siempre una metáfora de la verdad
no habrá problema en cambiar de teoría; en física, la ciencia más próxima a las
matemáticas, se ha hecho reiteradamente, pero no así en otras ramas del
conocimiento como la medicina en la que nunca, por ejemplo, hemos oído hablar
de que la visión que se tiene del cáncer es una mera teoría que cuando es
necesario se puede cambiar.
La
diferencia entre cientifismo y ciencia es que el primero se ha hecho
dependiente de sus teorías, dando prioridad al mantenimiento del estamento, y
la segunda disfruta de la libertad del espíritu científico. Este espíritu
debería ser la esencia desde la que se enseñase en nuestras escuelas, para
evitar así tener científicos que se queden encerrados en su propia mirada,
olvidando que siempre la naturaleza supera a cualquier teoría sobre ella.
EL AUTOCONOCIMIENTO, LA CLAVE PARA UNA EDUCACIÓN
LIBERADORA
A la
verdadera autoestima sólo se llega por el camino del autoconocimiento, que
garantiza saber quién eres más allá de las creencias que habitas. Si no
generamos autoestima como educadores, todo lo que enseñemos será una carga
sobre los hombros de nuestros hijos y alumnos, pues nunca lo aplicarán desde su
propio poder. Por eso, una educación sin autoconocimiento nunca será
liberadora, sino simplemente una series de recetas para sobrevivir en una
determinada cultura.
EL
RECORTE MÁS IMPORTANTE
Los recortes más importantes no han sido
los de la crisis, sino los que han provocado todas las crisis de la humanidad,
incluso aquellas que no hemos vivido como tales: el hambre en el mundo, las
guerras, las injusticias lejanas, los prejuicios, la competitividad entre
hermanos …
Estos recortes comienzan en nuestra
infancia cuando nos enseñan a servir a ideas, creencias y paradigmas de todo
tipo en vez de a seguir a nuestro corazón, centro de nuestros tres grandes
dones: sensibilidad, poder y sabiduría. Separados de estos dones nos
convertimos en súbditos de creencias en vez de en ciudadanos libres, de esto no
están exentos los llamados “poderosos”, que abusan de los demás precisamente
porque no sienten estos dones.
La educación que hemos recibido nos ha
llevado a pensar dentro de cajas: las creencias y además a confundir a éstas
con la verdad. Miles de horas de clase construyendo estas “cajas”, en lugar de
ayudar a desarrollar nuestra imaginación, han recortado la creatividad con la
que nacimos, este recorte es la fuente de todas nuestras dificultades, porque
supone un recorte de la propia esencia humana. Por eso, ante una crisis exigimos a los
políticos y expertos que la arreglen- curiosamente a los mismos que la
causaron-, y nunca pensamos que cada uno de nosotros podría crear algo que ayudase
a solucionarla.
Es necesario reeducarnos para superar los
recortes que sufrimos en nuestra educación. Para ello es imprescindible una
nueva idea de ser humano, centrada en su
sentir y no en las creencias.
Debemos ampliar el tamaño de nuestras
“cajas de pensamiento” y sobre todo abrirlas a nuestros tres dones, que son la
auténtica garantía de poder crear una sociedad sin recortes de ningún tipo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















