El rebelde lucha contra las olas de lo que no acepta, el indomable surfea sobre esas mismas olas. El indomable, gracias a sus experiencias como rebelde y a haber superado todo tipo de prejuicios ocultos, ha descubierto cómo puede hacer jugar a su favor la energía de lo que quiere cambiar: no tiene sentido oponer energía a la energía de lo no deseado cuando puedes emplearla para avanzar hacia donde anhelas.


