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SOMOS PADRES CUANDO SOMOS CREADORES DE CORAZÓN


    Como madres y padres de nuestras creaciones, de corazón,  tenemos que cuidarlas y cuando llega el momento dejarlas marchar libremente, para que creen su propia vida, sus propias relaciones, sus propias creaciones. Cuando creamos otorgamos a lo creado lo que somos, proporcionándole así una esencia propia, fruto de nuestra propia esencia y de su destino como algo único en el universo, en definitiva: nos convertimos en madres y en padres de nuestras creaciones cuando les insuflamos la esencia y el amor de nuestros corazones.


En la imagen: un fotograma del inspirador corto "El alfarero" ("The potter"), obra del animador Josh Burton, en el que el maestro alfarero enseña a su discípulo a dar vida a sus creaciones. 



EL "CUCU TRAS" ESPIRITUAL

 
   Piensa en una hermosa flor de pétalos amarillos, de aroma exquisito, de tacto sutil y fresco ... su sola presencia te alegra, te vivifica ...  Su tallo verde lima le da mayor esbeltez, la eleva por encima de todos tus problemas haciendo de ellos algo insignificante frente a su belleza. Una sola flor parece contener el tiempo y hasta el mismo universo, detiene tu vida para nutrirla, para impregnarla de su luz, una luz que refleja tu propia grandeza.

    Querido lector esta flor que hemos creado juntos existe ya para siempre, tal vez no la encuentres en el mundo físico, pero vive en los "mundos sutiles, ingrávidos y gentiles". Nuestra imaginación unida  a nuestro sentir revela el espíritu creador que somos, ninguna circunstancia puede acabar con él, tan sólo él mismo en su inmenso poder puede crear un velo ocultándose: es el juego del "cucu tras" espiritual. Un juego que sólo podemos entender desde la inocencia, por eso para volver a sentirnos creadores de vida hemos de recuperar nuestra imaginación inocente, libre de la adulteración de los dramas y el victimismo. Nuestro poder creador nos espera, destapa tus ojos: ¡cucu tras!