TAN SENCILLO COMO DESNUDARSE ...



      Lo que nos cansa no es la vida, sino el personaje desde el cual la interpretamos. Nos hemos confundido tanto con nuestros habituales personajes que nos hemos olvidado de que hay un actor detrás de ellos. Por eso cuando vemos a alguien pidiendo en la calle pensamos que es pobre, nos fijamos sólo en su personaje.
       Querido lector, te invito a que en el día de hoy intentes ver al actor que hay detrás de las personas con las que te encuentres. ¿Qué cómo se reconoce ...? No puedes verlo con los ojos de tu mente, porque están normalmente tomados por tus propios personajes, tendrás que recurrir a tu sentir, ese que es capaz de ver la presencia del otro más allá de sus vestimentas sociales. Si haces la intención de conseguirlo poniendo tu corazón en ello te llevarás una gran sorpresa: descubrirás tu propia presencia.  Desde ella te sentirás seguro como nunca, porque no tendrás que defender a ninguno de tus personajes, es como desnudarse ante el mundo comprendiendo que lo más bello está bajo nuestras ropas. Lo más gracioso es que hemos olvidado que así nacimos, sin ningún pudor, tal vez la mejor puerta a nuestra presencia sea esa inocencia que mana de nuestro niño interior que, por cierto, sigue tan vivo como el primer día.


     ¿Te animas a desnudarte ... a ver la desnudez de los demás desde la penetrante mirada de la inocencia? Imagínate que cuando llegas a la calle empiezas a ver la auténtica presencia de las personas, a sentirlas en su desnudez, en su belleza libre de los apretados trajes de sus personajes ... ¡Qué maravilla, parece un firmamento de estrellas cada una con su luz propia y singular! ¡Ahh ... y fíjate cómo te miran los demás sorprendidos por el brillo que emanas! En el fondo, todo es tan sencillo como desnudarse ... 




HOY MISMO PUEDES EMPEZAR A SER JARDINERO DE TUS SUEÑOS



      Si se te hace difícil dar los primeros pasos hacia ese futuro que anhelas, empieza por reservarte diez minutos diarios para sentirlo, para habitarlo, que sea un tiempo sagrado en tu vida, una ofrenda a tus sueños, un pedazo de tu presente en el que plantas las semillas de tu futuro. Nadie puede impedirte tomar posesión de este tiempo, convertirlo en un jardín en el que poner tus cuidados y amor, en el que verter tu pasión, ninguna "tierra" deja de responder a una llamada como ésta sin regalar sus frutos. Cambiar tu realidad es posible, tan solo has de crear y cuidar un jardín del futuro en tu presente, hacerle crecer desde el poder de tu imaginación, la fuerza de tu pasión y la sencillez de tu creatividad... tu futuro anhelado está en tus manos. ¿A qué esperas, jardinero de tus sueños ...?




MÁS ESPACIO PARA NUESTROS PENSAMIENTOS ...



       Pensamos dentro de cajas: nuestras creencias, las hay de todo tipo: culturales, religiosas, políticas, científicas ... Nuestra inteligencia es como un gas que se expande hasta ocupar todo el volumen del que dispone, por eso si queremos emplearla al máximo potencial hemos de habitar creencias amplias, ventiladas, con ventanas, puertas, tragaluces ... bien comunicadas con otras creencias y, sobre todo, nunca depositar parte de nuestra identidad en ellas, si así lo hacemos se convertirán en nuestras cárceles y, poco a poco, iremos olvidando quienes realmente somos, terminando con confundirnos con nuestros pensamientos. 


       Querido lector, ¿qué te parece examinar esas "casas" de tus pensamientos, las creencias, y ver si has depositado parte de tu identidad en ellas ...? No te olvides de comprobar que estén bien ventiladas y que siempre tengan una salida de emergencia preparada. Y recuerda: tu inteligencia es como un gas que se adapta al recipiente que lo contiene, sin él se disgregaría en el vacío, pero también sería una lástima que se quedase encerrada siempre en las mismas "casas"



EL LABERINTO DE LAS INJUSTICIAS



       Traer las injusticias del pasado al presente sin haberlas digerido, trascendido más allá de los efectos de la dualidad, no hace más que  generar nuevas injusticias a través del autoengaño de querer hacer justicia sin comprender, desde la mirada pura, sin juicios, lo que vivimos. Es el laberinto de las injusticias …   pueblos enteros han quedado atrapados en él.


       No se trata de equilibrar la balanza de la justicia, sino de comprender en nuestro interior el sentido de lo acaecido, sin quedar atrapados en la fuerte densidad de las emociones.  En definitiva, de no hacer de nuestras propias experiencias de la injusticia una cárcel, sino todo lo contrario: dotarlas de las alas de la sabiduría para volar y ganar perspectiva y, así, dar anchura a nuestra vida.
       Querido lector, ¿cómo va tu colección de injusticias vividas … sigues buscando culpables … o apuntas más alto …?




  

DESNUDÁNDONOS PARA SENTIR LA SABIDURÍA DE TODAS NUESTRAS EDADES


  
      Nuestra edad física es sólo un traje que oculta nuestro cuerpo inmortal. Las arrugas en él dibujadas son el cauce de las emociones vividas , son como ríos que, tras haber enriquecido sus aguas en las tierras andadas, anhelan entregarlas a un mar común lleno de vidas: la humanidad.
     El viejo camina con su traje que se ha tornado pesado a fuerza de confundirse con él, de olvidarse que debajo vive un ser inmortal, que dispone de la sabiduría de todas las edades para disfrutarlas en todos los momentos.
    ¿Qué te parece, querido lector, acercarle a este anciano el niño que también es y que debido a sus experiencias “trajeadas” ha olvidado … hacérselo sentir?  En su olvido de sí mismo es muy probable que crea que es otra persona, es el engaño de los disfraces … 


       ¿Cuántas veces te has sentido tan pesado como nuestro viejo …? Probablemente, como él, no recuerdes que vives debajo del traje de la edad que marca tu carné de identidad. 
      ¿Qué te parece mirarte no en el espejo en el que sólo se ven los trajes, sino en el de tu corazón, que por cierto siempre te acompaña? Si te observas en él verás tu “cuerpo” desnudo, sin vestimentas …. expresando todas las edades. Ahora, ya puedes imaginarte  a tu niño interior sintiendo a tu anciano exterior, acogiéndole, cuidándole … liberándole con su inocencia de las experiencias no digeridas, … parece el mundo al revés, pero no es más que desnudarnos a la sabiduría de todas nuestras edades, que viven en nosotros más allá de todos los trajes que nos pongamos.