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SACA TU BRÚJULA Y ABANDONA LA FILA



    Hemos sido amaestrados para vivir desde los estados de necesidad del ego. Cargamos con el agua de los recursos limitados, que nuestra educación nos ha dado, por el desierto de una vida no soñada: nos dijeron que sin esos recursos no seríamos nada en la vida. El sofocante sol nos recuerda que hemos de dosificar el agua que nos dieron, cada día es una caminata hacia un destino que en realidad no sentimos como propio. Nuestras creencias nos mantienen en el desierto, pero … sólo mientras demos prioridad a esos reiterados y viejos pensamientos que nacen de ellas.
  ¿Qué te parece, querido lector, sacar la brújula de tu corazón y buscar tu verdadero norte, esa dirección que te conduce a tu vida soñada ….? Deja de seguir a los que prefieren el desierto y la seguridad de su pequeño cántaro de agua y camina hacia tu propia vida, esa en la que no tienes que cargar con creencias que no sientes como tuyas, esa en la que el agua brota inagotable y con música alegre de tu propio manantial, esa en la que te reconoces en tus propias creaciones.


    La vida no tiene porqué ser una dura caminata en la que tengas que cargar con identidades que no son las tuyas, con deseos que no respondan a los auténticos anhelos de tu corazón. Para cambiar el rumbo tendrás que abandonar la seguridad del grupo, salirte de la fila … ya no tendrás a nadie delante que marque “tus” pasos, pero sin embargo serás el dueño y señor de tu camino. Por el agua no te preocupes, en tu tierra te espera ese manantial con esa música que te atrae tanto, que te llena de alegría apenas la escuchas … ¡claro está, es tu propia música, beber de ella es recordar quien realmente eres! ¿Qué te parece empezar hoy mismo, dejar de seguir una de esas rutinas que te atan a lo que no sientes …? Saca tu brújula y  …  camina hacia tu norte … no tardarás en escuchar la música alegre de tu propio manantial.


LAS METAS SIN CAMINO: FLORES SIN FRUTO


      El conocimiento que aceptamos por el simple hecho de considerar a su fuente una autoridad es como subir a la cima de un montaña en helicóptero, resulta cómodo y rápido, llegamos descansados: es alcanzar la meta sin camino, es cambiar la película por un fotograma de la misma.


       Un conocimiento sin camino es renunciar a nuestro espíritu científico, a nuestra capacidad de dar sentido propio a ese conocimiento, en definitiva, a nuestra sabiduría. Precisamente esto es lo que se hace en nuestras escuelas, generando la falsa idea de que somos una sociedad científica, cuando en realidad lo que hacemos es delegar la ciencia en expertos y estamentos.
   Exactamente lo mismo ocurre con la democracia, creemos que se puede llegar a ella sin haber andado el camino, sin que cada ciudadano la sienta y la practique en su vida personal. Confundimos libertad de expresión y de voto con encarnar la democracia.
   Alcanzar la meta no es lo mismo que caminar hacia ella, pues es precisamente en cada paso donde está la experiencia, el encuentro con uno mismo y con los demás. No podemos entender la película sólo con el fotograma final. Pisar la meta sin camino es como disfrutar de la flor, pero renunciado al fruto y su sabiduría.
   Por otra parte, tener una meta es una condición indispensable para dar sentido a nuestros primeros pasos, a partir de ahí, podemos encontrar infinidad de caminos e incluso cambiar la meta.
     Antes de empezar nuestro andar hay que imaginar el camino, ilusionarse con él, incluso podemos hacernos expectativas. Pero para poder disfrutarlo como una gran aventura es necesario no atarnos a esas expectativas, dejar paso a la improvisación, a la intuición, a la sorpresa, al juego… en definitiva, abrirnos al descubrimiento de la vida en cada paso.
      Te propongo, querido lector, encaminarte hacia tus más atrevidas y elevadas metas, esas a las que te tienta llegar en helicóptero, y hacer de cada paso una aventura a disfrutar, tal vez así no te parezcan tan imposibles, e incluso puede que en algún elevado recodo del camino descubras metas más atractivas. ¿Te atreves … ?