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EL ORGULLO NO ES UN DEFECTO, ES UNA INVITACIÓN A NUESTRO CRECIMIENTO PERSONAL


    No se trata de vencer a nuestro orgullo, que sería una forma de alimentarlo: sentirnos orgullosos de haber vencido a nuestro orgullo, sino de experimentar un crecimiento personal que nos permita trascenderlo. El orgullo es una de las estrategias que emplea nuestro inconsciente para intentar ocultar a nuestro consciente la falta de autoestima, por eso para dejar de ser dependientes de nuestro orgullo hay que ir a sus raíces, y fomentar nuestra autoestima en un proceso de crecimiento personal: el orgullo no es un defecto, es una invitación a nuestro crecimiento personal.


El orgullo trata de engrandecer nuestra imagen social para ocultarnos cómo nos vemos desde la sombra de nuestro inconsciente




AMAR Y EMPODERAR AL EGO: LA CLAVE DE NUESTRA LIBERTAD


      El ego, nuestro centro de conciencia y de sentir específico para una vida en la tierra, ha sido el chivo expiatorio de múltiples creencias a las que ha sido sometido, de hecho lo hemos educado para ser súbdito de esas mismas creencias. Nuestro ego ha sido como una cenicienta, pero sin príncipe que la rescate y además programado para desconfiar de sí mismo: ¡cómo no nos va a dar problemas!
    Nuestro ego es un héroe, ha aguantado dramas, tragedias, guerras, hambre, humillaciones, descréditos ...  Grandes corrientes "espirituales" han llegado a tacharle de estorbo, sin darse cuenta que no puede ser un movimiento del corazón marginar a una de nuestras partes. Las corrientes filosóficas y psicológicas no han sido menos duras con nuestro héroe. Religiones y creencias científicas limitantes han encerrado al ego en la cárcel del desprecio y del miedo, sin comprender que no podemos ser libres sin que lo sea nuestro ego.

Nuestro ego merece un homenaje, se ha ganado con creces su libertad ...

      Si queremos una humanidad que viva desde el corazón hemos de empezar por acoger a nuestro ego en él, hacerle sentir que es amado. Para ello es necesario cambiar en su interior la educación con la que le programamos,  con ella no puede aprender a amarse a sí mismo, a confiar en él, y reeducarle en un camino que le lleve a empoderarse.

     Querido lector, ¿qué te parece hacer las paces con tu ego, sacarle de su papel de cenicienta, darle el brillo que se merece  ... ? No podemos sentirnos completos sin amar a todas nuestras partes. Un ego que se siente amado es una puerta a nuestra felicidad, un ego empoderado deja de ser súbdito del árbol familiar y de la cultura, deja de ser un mero sirviente y, en vez de cumplir misiones impuestas, puede conectar con los sueños que le esperan en su propia esencia, sueños que le podrán en contacto con nuestros dones, sueños que acabarán con la idea de egoísmo, pues al fin podremos, al entregarlos a la humanidad, sentir a la vez que nos enriquecemos y enriquecemos a los otros, comenzando así a dar los primeros pasos de auténtica libertad en nuestra aventura en la Tierra.



DEL EGOÍSMO AL EGO EMPODERADO


     Nuestro ego intenta reflejar la mirada pura de nuestro corazón, pero sólo lo puede lograr si las creencias que lo estructuran permiten que nuestras emociones sean como aguas cristalinas. Esto implica tener creencias más allá de los juicios, creencias que hayan superado la fuerza de la gravedad de la dualidad.


     La educación que hemos recibido ha estructurado nuestro ego para que se sienta separado de nuestra esencia, de nuestro sentir más profundo. Esto provoca una soledad existencial, que el ego intenta mitigar con la creación de un sucedáneo de su propia esencia: el corazón del ego.
    Este ego-corazón está sumergido en la dualidad y sus creencias y por lo tanto sometido a los juicios. Para él lo puro tiene su opuesto: lo impuro. Los sentimientos que crea dan lugar a emociones contradictorias que estresan  nuestro cuerpo. No está libre de los desengaños amorosos, porque confunde la imagen que tiene del otro, las proyecciones- trampa del ego, con la realidad, precisamente esto es lo que provoca la sensación de "me has roto el corazón".
     El auténtico corazón no se puede romper, porque además de ser nuestro centro de sensibilidad es también el centro de nuestro poder y sabiduría. Para llegar a sentirlo en nuestro ego es necesario que  empoderemos a éste, es decir que cambie su sistema de creencias, basado en la dualidad y sus juicios, por uno que verdaderamente pueda reflejar la luz de nuestro corazón. Este sistema es el de los "Nuevos Paradigmas del Conocimiento", que lejos de negarnos nuestra esencia nos ayudan a conectar con ella. Un ego estructurado en estos paradigmas es un ego empoderado y, por lo tanto, no sólo deja de sernos un estorbo para comunicarnos con nuestro ser, sino que también se convierte en un excelente espejo de la luz de nuestro corazón.
     Querido lector,¿qué te parece vivir desde un ego así? Desde él la palabra egoísta pierde su sentido, y la palabra humildad alcanza una nueva dimensión: ser humilde ya no es reprimir nuestro ego, sino convertirnos en tierra fertil para los demás, en humus, ofreciéndoles lo mejor de nosotros: nuestra propia esencia.