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NO PODEMOS SER LIBRES NI AUTÉNTICOS SIN LIBRARNOS DE NUESTRAS IDENTIDADES IMPUESTAS

 

   Sin un proceso de autoconocimiento, capaz de liberarnos de las identidades impuestas por los clanes que nos han acogido en nuestro crecimiento, estamos condenados a vivir según lo que creemos ser, en lugar de ser nosotros mismos. 

    Un autoconocimiento, que nos ayude a liberarnos de las identidades que nos atan a los clanes y nos desnude a nuestra propia identidad, es imprescindible para poder empoderarnos, es decir, para vivir libremente desde nuestra autenticidad: no podemos ser libres ni auténticos sin librarnos de nuestras identidades impuestas.


Cuando nacemos sin saber quiénes somos nuestros clanes familiar y cultural nos envuelven con sus identidades, encadenándonos así a creencias que nos definen. Cuando nuestro crecimiento personal alcanza cierto grado reconocemos las cadenas de nuestras identidades impuestas, y podemos por fin ser capaces de romperlas para conseguir así vivir como astros con luz propia.


MÁS ALLÁ DE LA LÁMPARA DE ALADINO ...



     La auténtica libertad no consiste en hacer lo que nos dé la gana, sino en ser auténtico. Cumplir deseos que provengan de los estados de necesidad de nuestro ego nos puede llevar al efecto Lámpara de Aladino: el último deseo es deshacer los anteriores. 


      
Mientras no nos sintamos los creadores de nuestra vida y hagamos de nuestra creatividad el sello de nuestra libertad, buscaremos siempre una lámpara mágica que mitigue nuestra sensación de desamparo frente a la existencia, una lámpara que, al concedernos deseos, nos proporcione una anestesia que duerma nuestra insatisfacción de no saber conectar con nuestro propio poder.

    
  Para ser verdaderamente libre es necesario antes liberar a nuestros deseos de nuestras creencias limitantes y de los estados de necesidad que éstas provocan en nosotros. El camino para conseguirlo pasa por enfrentarnos a la educación que introdujo en nosotros estas creencias y en reeducarnos en abrir el corazón a la vida. En este andar iremos poco a poco acercando la fuente de nuestros deseos a los anhelos de nuestro corazón, esto aclarará nuestro horizonte lo suficiente como para ver en él los sueños que llevan el perfume de nuestra esencia. A medida que caminemos hacia eses sueños iremos notando en nosotros la presencia de unas alas, son las alas de una nueva libertad, la libertad de despegar de aquellas cosas a las que les habíamos cedido nuestro poder y que lejos de hacernos felices negaban nuestro sentir más profundo. Ya no tendremos la necesidad de hacer lo que nos dé la gana, por la sencilla razón de que no necesitaremos ninguna lámpara mágica de los deseos, ¿quién la necesita cuando ya vuela libre ...?



LA POCIÓN MÁGICA PARA CAMBIAR TU VIDA



    ¿Te gustaría cambiar tu vida pero no encuentras tiempo para hacerlo ...? ¿Dejar cosas te hace sentir culpable, incluso irresponsable ...? Si esto te resuena pregúntate el porqué, ¿cómo es posible que tantas personas diferentes vivan lo mismo? En el fondo conoces bien la respuesta a todas estas preguntas, sabes que tan solo es cuestión de tomar una decisión contra viento y marea, eso sí, necesitas encender el motor interior, el que te ha de propulsar incluso en contra de un fuerte vendaval. La potencia de ese motor es superior a cualquier fuerza exterior, siéntelo, deja de escuchar a las creencias, las voces de sirena, que te dicen lo contrario.

Juan Salvador Gaviota encendió su "motor" y puso rumbo a vivir según lo que sentía, la bandada no pudo con sus creencias limitantes alcanzar la potencia necesaria para poner el marcha el "motor"; sus antiguos compañeros no sabían que ese "motor" es invencible, no conocían el poder de un corazón en marcha, la fuerza imparable de un ser libre ...

       ¿Cómo encender tan maravilloso motor ...? Toda gran caminata comienza con un paso, conquista un tiempo diario para ti, un territorio en el espacio-tiempo en el que no pueda entrar lo que los demás esperan de ti, ni tampoco el sentido del deber, libérate de tus ataduras durante unos instantes, siéntete tú mismo, que tu cuerpo y tu mente puedan vivirse libres. Luego, a lo largo de los tiempos "normales", cuando te sientas desfallecer, busca un rincón íntimo, un lavabo bastará, y recuerda la sensación que viviste en tus momentos diarios en los que te sentiste libre, impregna tu cuerpo, tus pensamientos, tus silencios, de esta sensación. Una vez recargado de ti mismo, sal a lo cotidiano y hazlo extraordinario con tu presencia, permítete brillar como lo que eres: un  astro con luz propia. A partir de aquí estás preparado para cambiar tu vida, ya no habrá más autochantajes y excusas victimistas. Ya sabes: empieza por unos pocos minutos diarios de tu propia exclusividad, no para rumiar tus problemas, sino para hacerte más grande que ellos, ¿cómo ...?:  tomando la poción mágica de tu propia esencia ¡Ahh ... y no te olvides de tomarla todos los días, su efecto es acumulativo! 

Tal vez la poción mágica de nuestros entrañables héroes fuese algo que les ponía en contacto con su propia esencia, de ahí el  convertirse en invencibles.

 



AMAR Y EMPODERAR AL EGO: LA CLAVE DE NUESTRA LIBERTAD


      El ego, nuestro centro de conciencia y de sentir específico para una vida en la tierra, ha sido el chivo expiatorio de múltiples creencias a las que ha sido sometido, de hecho lo hemos educado para ser súbdito de esas mismas creencias. Nuestro ego ha sido como una cenicienta, pero sin príncipe que la rescate y además programado para desconfiar de sí mismo: ¡cómo no nos va a dar problemas!
    Nuestro ego es un héroe, ha aguantado dramas, tragedias, guerras, hambre, humillaciones, descréditos ...  Grandes corrientes "espirituales" han llegado a tacharle de estorbo, sin darse cuenta que no puede ser un movimiento del corazón marginar a una de nuestras partes. Las corrientes filosóficas y psicológicas no han sido menos duras con nuestro héroe. Religiones y creencias científicas limitantes han encerrado al ego en la cárcel del desprecio y del miedo, sin comprender que no podemos ser libres sin que lo sea nuestro ego.

Nuestro ego merece un homenaje, se ha ganado con creces su libertad ...

      Si queremos una humanidad que viva desde el corazón hemos de empezar por acoger a nuestro ego en él, hacerle sentir que es amado. Para ello es necesario cambiar en su interior la educación con la que le programamos,  con ella no puede aprender a amarse a sí mismo, a confiar en él, y reeducarle en un camino que le lleve a empoderarse.

     Querido lector, ¿qué te parece hacer las paces con tu ego, sacarle de su papel de cenicienta, darle el brillo que se merece  ... ? No podemos sentirnos completos sin amar a todas nuestras partes. Un ego que se siente amado es una puerta a nuestra felicidad, un ego empoderado deja de ser súbdito del árbol familiar y de la cultura, deja de ser un mero sirviente y, en vez de cumplir misiones impuestas, puede conectar con los sueños que le esperan en su propia esencia, sueños que le podrán en contacto con nuestros dones, sueños que acabarán con la idea de egoísmo, pues al fin podremos, al entregarlos a la humanidad, sentir a la vez que nos enriquecemos y enriquecemos a los otros, comenzando así a dar los primeros pasos de auténtica libertad en nuestra aventura en la Tierra.



DEL PECADO ORIGINAL A LA INOCENCIA PRIMITIVA


     Mientras busquemos culpables de nuestros males no podremos sentirnos creadores de nuestra vida, por la sencilla razón de que les  estaremos cediendo nuestro poder creador. No juzgar a las personas es más que un acto de bondad, es un acto de libertad. En el juego de la dualidad el juicio sobre nosotros mismos y sobre los demás es la fuerza de gravedad que nos mantiene pegados al suelo de los dramas: más juicio, más peso dramático. Una nueva vida de auténtica libertad se abre ante quien asume esta realidad y el compromiso de cambiarla. La excusa de creer que no se tiene tiempo para acometer este cambio de la realidad propia no es más que una hábil maniobra de nuestros personajes adictos al drama. No es verdad que nuestros problemas creen el drama, es nuestra visión dramática de la vida la que crea nuestros problemas.

Ver, sentir, liberados del juicio, es reconocer nuestras alas de libertad
     Querido lector, ¿qué te parece abandonar el escenario del drama y contemplar la vida fuera de él …? , ¿qué opinas de aprender a sonreír desde la alegría inocente del corazón …? , ¿cómo sería tu vida sin las cadenas del autojuicio y del juicio a los demás …  sin tener que caminar por la pegajosas tierras de la dualidad ?, ¿cuántas cosas podrías crear en el tiempo que antes dedicabas al absurdo arte de juzgar …?, ¿cómo verías a tus seres próximos sin juicios …qué nuevas facetas descubrirías en ellos …. y en ti mismo …? Sería como volver a nacer, pero en vez de con el pecado original con la inocencia primitiva.




¡ AHORA YA ERES POETA !



     ¿Cómo es posible que simples palabras se conviertan en poesía al unirlas entre sí ...? Ha de haber un hilo invisible que las interpenetre a todas y cada una y que les dé  luz y brillo, transformándolas en un árbol de Navidad con sus lucecitas de colores y sus regalos al pie
    Una buena poesía es aquella que tiene un regalo específico para cada lector, un regalo en el que se puede reconocer, en el que siente su propia esencia. Cuando la leemos sube nuestra energía vital, nos entran ganas de sentir más profundamente, incluso nos sentimos más valientes para acometer imposibles, pues a fin de cuentas una poesía de corazón está ahí para decirnos que somos más que lo que pensamos, y que podemos pensar más allá de los límites que nos impusimos.

La poesía de corazón es para sentirse libre, para sacarnos del drama y no para anclarnos en él. Ser poeta es iluminar el mundo con nuestra propia belleza ...  es escribir en el cielo para hacerlo alcanzable.

  Querido lector, tal vez seas de aquella mayoría que  no lee cotidianamente a ningún poeta, no importa, pues la poesía de la que te hablo no es la de otros poetas, sino la del poeta que todos llevamos dentro. ¡Sí, llevas un poeta dentro! ¿De qué otra manera podrías sino disfrutar de la belleza de la vida ...?  Tu poeta interior no necesita dominar el arte de la escritura, tan solo necesita que le des paso, que le dejes libre, que le saques de la prisión de avergonzarte de expresar tu sensibilidad. No dejes que tus juicios y prejuicios te impidan expresar tu belleza interior.
    Si te falta valor para considerarte poeta,  siente a tus ojos como dos proyectores de tu luz interior, apunta tu mirada a algo que llame tu atención e ilumínalo ... ya no es lo mismo, algo en ti le ha dado vida. ¡Ahora ya eres poeta! Si te apetece ponle palabras a lo vivido y ofrécelas al mundo, te sorprenderá comprobar que estas palabras tienen vida, que hay un hilo conductor que les da luz y armonía, es como haber iluminado un árbol de Navidad que siempre anuncia regalos para todos.