LEER COMO ASTROS CON LUZ PROPIA


    Un libro nunca ha de deslumbranos, sino todo lo contrario: despertar en nosotros nuestra propia luz. Para ello es necesario que la presencia del autor no anule la nuestra, impidiéndonos así hacer una lectura creativa, que haga del libro nuestra propia obra. Hemos sido educados para someternos a la autoridad del escritor, si el libro nos gusta, y para denostarla si no es de nuestra cuerda, de nuestros clanes de conocimiento, de cultura, de ideología, de literatura... 

    Ha llegado el momento de aprender a hacer de la lectura una nueva escritura en nuestro interior, de forma que leer sea el encuentro entre dos escritores. Esta forma de pensar ya empieza a aflorar en ciertas corrientes educativas innovadoras, que ven en el alumno no a un planeta que hay que iluminar, sino a un astro con luz propia. El lector ha de dejar de orbitar a sus escritores favoritos y formar un sistema solar doble con ellos, en definitiva: ha de verse como un astro con luz propia, capaz de recrear con su propia imaginación la obra que lee, hasta el punto de que pueda considerarse co-autor de la misma.


Leer como astros con luz propia es un buen primer paso para aprender a vivir como estrellas y no como planetas que orbitan lo que nuestra educación consideró esencial, pero que en realidad tiene una importancia relativa.  Sentir al libro como un reto a nuestra propia creatividad, verlo como una obra siempre inacabada que está pidiendo ser recreada constantemente, es algo que nos iluminará como lectores y como personas.


LAS MENTIRAS: UNA NECESIDAD, DE MOMENTO...

 

    No podemos acabar con las mentiras mientras las necesitemos. Nuestros estados de necesidad mentales, emocionales y físicos hacen de las mentiras algo necesario en determinadas situaciones. Si no empezamos a trabajar sobre nuestros estados de necesidad, desde el punto de vista del crecimiento personal, seguiremos dependiendo de las mentiras, tanto de las que sirven para manipular al otro como de las que tratan de evitar dañar a nuestros seres queridos protegiéndoles de una verdad dolorosa. La mentira no puede ser desplazada de nuestra vida combatiéndola, llevamos milenios intentándolo, sino haciéndola innecesaria a través de nuestro crecimiento personal y social, es decir: trascendiéndola.


              

Si en vez de juzgar a las mentiras y a los mentirosos contemplamos el problema desde una mirada inocente, podremos ver cuáles son las necesidades que nos empujan a mentir, y así iniciar el camino que  nos vaya liberando del Pinocho que vive en todos nosotros.




¡REBÉLATE, REVELANDO TU CREATIVIDAD, Y DESARMA LAS PALABRAS!


    Cuando una palabra nos dé miedo lo mejor es redefinirla, en lugar de escondernos de ella. Somos seres creadores, pero muchas veces olvidamos que también podemos aplicar nuestra creatividad a las palabras. Zaherir, herir con las palabras, es la forma más común de agresión, no hemos sido educados para que las palabras malintencionadas no nos hagan daño, pero estamos a tiempo de cambiar esto: no debemos de permitir que las palabras nos hieran, ¡hagámonos los dueños y creadores de sus significados en lugar de luchar contra ellas!

   Querido lector: cuando alguien trate de zaherirte piensa que la carga explosiva está en el significado de las palabras, tú puedes desactivar la bomba verbal haciendo uso de tu poder y derecho creador: cambia el significado y convierte las palabras bala en algo inocuo, incluso en algo bello. La creatividad es nuestro poder más grande y hermoso, con ella se puede trasformar la realidad, hacerla más feliz para nosotros. Desarmar las palabras hirientes es mucho más sabio que responder al atacante con más palabras bala; no conviertas tu vida en una película del oeste, en la que siempre hay víctimas: ¡rebélate, revelando tu creatividad, y desarma las palabras! 


Enseñar a desarmar los insultos debería de ser una materia a tratar en la educación, pues es de vital importancia para mejorar nuestra vida social hacer de los diálogos algo fecundo, algo que propicie encuentros en lugar de desencuentros.




SI TE SIENTES SOLO O ENCERRADO EN TUS PROBLEMAS ¡PONTE A CREAR!


   Cuando estamos creando y disfrutando de hacerlo nos sentimos acompañados por nuestros propio ser, por nuestra propia esencia inmortal; tal vez por eso se haya unido tantas veces el arte a la inmortalidad: crear conscientemente es sentir nuestra inmortalidad, es sentirnos más allá de nuestras limitaciones y dramas.

   Querido lector: si los dramas de la vida te aprietan o la soledad no deseada te muerde, ponte a crear con pasión, inmediatamente te sentirás acompañado y más grande que tus problemas: es la sabiduría de la creatividad.


La creatividad es un don que nos une al bello misterio que somos, y que nos permite expresarlo de mil y una maneras en el mundo de nuestros sentidos: ser humanos es ser creador.




CÓMO LIBRARNOS DEL DOGMA Y DE LOS DOGMÁTICOS


   Dogmatizarnos para ir en contra de un dogma que se interpone en nuestro camino  es un paso obligado en nuestro camino a una vida auténticamente libre y democrática. Es importante no atascarnos en este paso, y darnos cuenta de que combatir el dogma con un dogma contrario es la última trampa del dogmatismo. Para dejar atrás el dogmatismo hemos de comprender que es una fase de nuestra evolución en la que, como en todas las demás, crecemos. Machacar verbalmente a un dogmático no es la mejor forma de relacionarnos con él, y desde luego no es una manera de actuar que respete su evolución. 

  Para librarnos del dogma hemos de descubrir la belleza que esconde como etapa evolutiva, al hacerlo lograremos que los dogmáticos de nuestro alrededor dejen de molestarnos y, por lo tanto, no tendremos la necesidad de provocarlos, rompiendo así el círculo vicioso de dogmatismo y antidogmatismo, que de alguna manera nos mantiene pegados al dogma.


Gracias a los dogmas hemos podido desarrollar nuestras alas de la libertad, sin ellos la libertad hubiese sido solo algo teórico, algo sobre lo que no hubiese merecido la pena luchar. Vivir desde la libertad requiere del esfuerzo de hacer crecer nuestras alas, para después hacer de la resistencia de los dogmas la resistencia del aire que nos permite volar: no se puede volar en el vacío.


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