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ABRIRNOS A NUESTROS SUEÑOS, UNA FORMA DE TRAER NUESTRA ESENCIA AL MUNDO


     Los auténticos sueños, los que están impregnados de nuestra esencia, no pueden nacer en nuestra mente programada con creencias limitantes, porque precisamente éstas están ahí para negarnos nuestros potenciales creativos. Los sueños nacen en nuestro corazón con el impuso y la pureza de sus tres dones armonizados:  sensibilidad, poder y sabiduría.



     El origen de un sueño garantiza su realización, pues un corazón nunca está aislado de los otros y por lo tanto cuenta con su ayuda. Claro que para lograr en su despliegue esta cooperación   tenemos que mantenernos conectados a nuestro propio corazón, cada desconexión de él significa habitar las dudas de nuestra mente.
     Para poder realizar un sueño necesitamos que sea reconocido por la mente, al menos en parte. Por eso, pocas personas en la historia han logrado ser capaces de cumplir sus sueños, las creencias castrantes de nuestra creatividad lo han dificultado en todo tipo de culturas. Un sueño necesita en la mente una “pista de aterrizaje” de tamaño adecuado a su envergadura, sin ella sólo podrá revolotear, agotar su combustible… hasta que finalmente la persona se olvida de él, diciéndose a sí misma que era un delirio.
     No faltan sueños en nuestros corazones, sino pistas de aterrizaje en nuestras mentes. Un conocimiento para la abundancia debería construir esos aeropuertos, que no serían más que creencias, teorías científicas y filosóficas, transparentes a la luz del corazón, que nos permitirían entregar nuestra esencia a través de la realización de nuestros sueños, haciendo del futuro de la humanidad un hermoso jardín en el que no habría necesidad de competir, pues todas nuestras riquezas estarían expresadas y a disposición de todos.
    Querido lector, no tienes que esperar a que ese momento llegue, ve a su encuentro, pisa la raya de tus creencias limitantes, amplia el tamaño de tus aeropuertos …  siente que no hay corazones sin sueños … los tuyos te están esperando.

    
   Si quieres saber sobre la conexión entre ser fiel a tus sueños y sincronías, te invito a visitar la siguiente entrada:
http://concienciasunidas.blogspot.com.es/2012/07/encarnar-un-sueno-para-dar-rumbo.html
    
  

LA SONRISA DEL NIÑO, UN CAMINO A NUESTRA INTEGRIDAD


     
     La sonrisa del niño que fuimos no se marchó con los átomos que entonces estructuraban nuestro cuerpo, en algún lugar de nuestra conciencia sigue viva y disponible ¡Pura ciencia! Este claro conocimiento, ocultado a nuestra mente por el materialismo que hemos vivido, viene abalado por nuestro sentir cuando al contemplar hoy la sonrisa de un niño la sentimos como propia.

  
      Los “Nuevos Paradigmas del Conocimiento” abren la mente a nuestro sentir, ayudándonos a dejar atrás la separación entre nuestro ser y las creencias que estructuran nuestro ego. Ya no tendremos que sentirnos separados, divididos por dentro. Esta fragmentación ha sido la base de todos nuestros miedos y de los estados de necesidad que han caracterizado nuestras vidas, que a su vez han sido los causantes de los grandes dramas de la humanidad.
     Sólo un ser humano que se siente fragmentado en su interior puede ser manipulado o tener deseos de manipular a otros. Sentirnos incompletos no ha llevado a la necesidad de las religiones, sentirnos culpables nos ha atado a ellas. Ser íntegro no es una cuestión moral, es simplemente haber logrado la conexión consciente con nuestro corazón y gozar de sus tres dones: sensibilidad, poder y sabiduría.
    Un humano íntegro no necesita de reglas éticas ni morales, ni recurrir a un maestro exterior, pues cuenta con su propia sabiduría. El ego no le supone un estorbo y, por lo tanto,  no necesita meditar para dejar de ser esclavo de sus deseos. Ha estructurado su ego con creencias traslúcidas a la luz de su corazón y, así, consigue alimentarlo con su sabiduría. Sólo desde esta integridad se puede uno sentir el libre creador de su vida..
     Cuando sentimos nuestra propia inocencia reflejada en la sonrisa de un niño, se produce en nosotros un fenómeno de integridad, durante unos instantes experimentamos sus propiedades: nos sentimos sin fragmentación, unidos a nuestro corazón, con un ego sabio, con lucidez en nuestra mente … en definitiva, con ganas de jugar la vida, de disfrutarla, de iluminarla con nuestra alegría. Comprendemos entonces que nuestro niño interior es la clave de la integridad que buscamos, y que ha estado siempre con nosotros esperando a mostrarnos cómo recuperar nuestra unidad.


    ¿Te acuerdas, querido lector, de esos dibujos animados en los que siempre había alguien que recibía golpes o sufría accidentes en los que sus dientes, o su nariz, o sus orejas … se rompían hechos añicos? A mí siempre me sorprendía verlo en la escena siguiente con su cuerpo íntegro, totalmente reparado, era algo mágico; sólo la mirada de un niño es capaz de ver en ello algo más que un recurso cinematográfico, fíjate que esto sólo ocurría en las películas destinadas a infantes. Realmente, nuestro niño interior  sentía que aquello era verdad, lo sabía gracias a su sabiduría innata. Esos dibujos nos recordaban algo olvidado por los adultos: la mirada de la inocencia tiene el poder de unir nuestros trozos, de hacernos seres íntegros.
    ¿Qué te parece hablar con tu niño interior y pedirle que te enseñe el camino de la integridad …? ¡Es tan hermoso volver a sentirse uno!