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LOS DOS CORAZONES Y SUS TRES MAGIAS

  

     Al estar nuestro ego separado de su esencia, desprovisto de nuestra auténtica identidad, ha tenido que ir creando sucedáneos de las partes que sentía pero a las que no tenía acceso.
    Nuestro ego ha sido educado en la dualidad y, por lo tanto, cuando ha tenido que crear un sucedáneo de nuestro auténtico corazón se ha visto obligado a hacerlo siguiendo las reglas de ésta. Así, la magia característica de este centro de sabiduría y sentir que es nuestro corazón, se ha tenido que desdoblar en dos polos:  la magia blanca y la magia negra.  Ambos extremos terminan encontrándose siempre en la vida favoreciendo y sosteniendo, así,  los dramas y las tragedias. 


    Son numerosos en todas las culturas los cuentos y leyendas que narran los enfrentamientos entre el “bien” y el “mal”; todos tenemos en la memoria las grandes producciones cinematográficas en las que el “bien” gana, pero que ocultan que ambos polos no pueden existir el uno sin el otro, si la historia continuase más allá del “the end” podríamos comprobar como el “mal” volvería a aparecer, pues como cuenta el más puro taoísmo el yin lleva la semilla del yang y viceversa.  El corazón del ego está sumergido en la dualidad y eso hace que nuestra felicidad no pueda ser perenne, en él se hace cierto aquello de “se me ha roto el corazón”: el dolor forma parte inseparable de la dicha.

El ego desempoderado, sometido a las leyes de la dualidad, tiene a su corazón encarcelado, pero ... afuera  espera nuestro auténtico corazón con "la llave" que abre su celda ...  

    Más allá de nuestro ego programado en la dualidad, existe nuestro auténtico corazón con sus tres maravillosos dones: poder, sensibilidad y sabiduría. Poder de realizar nuestros sueños, sensibilidad para sentirnos unidos a los demás y sabiduría para hacer feliz nuestra vida. La integración de estos tres dones constituye la tercera magia: la trasparente.
   La magia trasparente está más allá de la dualidad, a salvo de sus normas. Por eso, cuando caminamos con ella desplegada no nos ve ni la magia blanca ni la negra, carecemos pues de enemigos en nuestro camino, las sincronías favorecen y dinamizan , como si de una alfombra voladora bajo nuestros pies se tratase, nuestro andar: la vida nos proporciona lo necesario sin tener que hacer renuncias que nieguen nuestro sentir.  La magia trasparente convierte  a nuestra mirada en pura, vemos sin el filtro de los juicios, sintiendo a las otras personas más allá de los personajes que interpretan en la dualidad, pudiéndolas así amar en libertad.
  Para conseguir convertirnos en magos trasparentes hemos de reeducar a nuestro ego en unos paradigmas que no estén sumergidos en la dualidad, que no nos lleven a interpretar un drama tras otro: es el camino hacia el ego empoderado.  Este territorio mental en el que el ego se libera de las cadenas de la dualidad está ya desembarcando en la humanidad: son los Nuevos Paradigmas del Conocimiento.

Los Nuevos Paradigmas del Conocimiento nos traen una visión del mundo no sometida a la dualidad y totalmente trasparente a la luz de nuestro corazón.

  Querido lector, ¿qué te parece ir a su encuentro, empezar a explorarlos? ¿Qué cómo podemos reconocer estos nuevos paradigmas … ? Esta vez no nos basaremos en autoridades, sino en escuchar a nuestro auténtico corazón, su sentir nos dirá en última instancia cuando estamos pisando estos nuevos territorios, la aventura está servida … el premio es nada menos que ser magos trasparentes … ¿te atreves …?
   




LA AUTÉNTICA OBJETIVIDAD SÓLO ES POSIBLE DESDE EL CORAZÓN



      La educación que hemos recibido tiene sus raíces en la dualidad, esto se refleja en todos los ámbitos de nuestra vida. Cuando pensamos desde miradas sumergidas en la dualidad la tensión entre los polos nos hace imposible una verdadera objetividad, ya que el punto medio es sólo una realidad geométrica, que lo único que pone de manifiesto es precisamente el poder de los polos sobre nuestra decisiones; como ejemplo de esto basta contemplar una disputa política en cualquier parlamento del mundo. Para escapar de este juego hemos de crear creencias que no tengan su sustrato en la dualidad, los Nuevos Paradigmas del Conocimiento es el campo en el que estas creaciones se están llevando a cabo.

     Pero mientras tanto, ¿qué podemos hacer para ser más objetivos? Hay una parte nuestra que vive más allá de la dualidad: el corazón. Éste no puede ser sometido por los polos, por la sencilla razón de que conoce y reconoce a todas nuestras partes, sin ningún  tipo de juicio. La ausencia de juicio, la mirada inocente, es la que permite una auténtica objetividad.
  

En esta imagen tenemos un ejemplo del gran poder de la objetividad del corazón
  
      Puede que en estos momentos, querido lector, estés pensando: todo es muy bonito, pero con determinadas emociones es imposible ser objetivo. Las emociones no tienen porqué provenir de nuestro corazón, de hecho, la mayoría de las que habitamos cotidianamente son fruto de nuestras creencias y de los juicios que éstas provocan en nosotros, es decir, son sustentadas por la dualidad, precisamente por eso nos suelen ocasionar tantos conflictos, Lo que nos confunde respecto a su origen es la gran velocidad con la que sobrevienen sobre nosotros, muchísimo más grande que la de los pensamientos. El “pienso luego existo” nos ha hecho creer que decidimos pensando, pero cada vez parece más claro para los neurocientíficos que los pensamientos suelen ser más un medio de justificar nuestras acciones- pasadas, presentes y futuras- frente a nuestras creencias; ya que decidir en contra de ellas nos crea inseguridad.

      Sentir desde el corazón genera en nuestro cuerpo un tipo de emociones muy diferentes, éstas no necesitan ser justificadas, escapan al poder de nuestras creencias limitantes. Por eso, todo auténtico sabio conoce que la clave del verdadero discernimiento, la gran objetividad, reside en el corazón.

      Para llegar al corazón de una forma cotidiana hemos de realizar un trabajo sobre nuestras creencias: hacerlas transparentes a la luz de nuestro sentir, elevarlas fuera del alcance de la dualidad, para permitirnos, así, acceder a nuestra propia sabiduría, sólo entonces podremos hablar de auténtica objetividad. ¿Te apetece el camino …? He de advertirte que el ir separándose de la gravedad de la dualidad suele provocar algún que otro vértigo … pero no te preocupes, con la práctica terminas acostumbrándote.