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"JACOBO Y EL VIEJO INDOMABLE"

 12 encuentros para descubrir el arte de jugar la vida


      Éste es un libro especialmente dirigido a las personas que desde siempre han sentido dentro de ellas una parte indomable ante todo tipo de imposiciones, siendo sensibles incluso a las manipulaciones más sutiles que han intentado doblegar su voluntad. La propuesta de esta obra es llevar la indomabilidad a la sabiduría, para que así no termine en mera rebeldía y no caiga en las fauces del victimismo, que es el último reducto de los rebeldes vencidos. El camino que se plantea en estas páginas para lograr este objetivo es el que lleva de la dramatización de la vida, punto de partida definido por nuestra propia educación, al arte de jugar la vida.

   Nuestro sentido de la felicidad ha sido encarcelado en nuestra visión dramática de la vida, los protagonistas de esta historia, Jacobo y el viejo indomable, nos muestran a través de sus ricos diálogos y de sorprendentes situaciones cómo liberarlo: nuestra indomabilidad solo nos puede hacer felices si nuestro sentido de la felicidad permanece libre, pues solo él puede dotar de lucidez y sabiduría al indomable que en el fondo todos llevamos dentro. ¡Ahh, por cierto!, ambos son muy amigos de Mary Poppins, tienen en común con ella su indomabilidad, su creatividad libre y su sentido de la felicidad activo.


Jacobo es un adolescente que ignora las grandes aventuras que va a vivir en el parque que hay cerca de su casa con un viejo muy especial, que juega a tener todas las edades y a muchas cosas más...  La vida de Jacobo va a cambiar radicalmente en tan solo doce encuentros con el viejo, terminarán siendo grandes camaradas y se denominarán a sí mismos científicos de la vida.


Puedes adquirir la obra en Amazon:
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LA LLAVE QUE ABRE TODAS LAS SABIDURÍAS

    

    Nuestras emociones esculpen nuestro cuerpo, tanto por fuera como por dentro, a través de la bioquímica que generan, y también repercuten en nuestra epigenética, algo muy influyente no solo en nuestra salud, sino también en la de nuestros descendientes. Este papel fundamental de nuestras emociones nos lleva a considerar a la sabiduría emocional como un potencial que es imprescindible  desarrollar en cualquier educación que se precie de innovadora. 

   La sabiduría emocional es un punto en común desde el cual  pueden empezar a dialogar todas las pedagogías, que hoy en día en vez de sumar se disputan territorios educativos. No podemos caminar hacia una humanidad más humana sin hacer de nuestras emociones un lugar de encuentro, en vez de lo que hasta ahora hemos hecho con ellas en numerosas ocasiones: un lugar de desencuentros. La sabiduría emocional es, en el fondo, la llave que abre la puerta a  todas las sabidurías que necesitamos desarrollar, para poder por fin llegar a encarnar el Imagine de una nueva humanidad.


La llamada inteligencia emocional es un gran primer paso para llegar a la sabiduría emocional, que ha de permitir a cada persona gestionar sus emociones respetando su propia idiosincrasia.

  


TRASCENDIENDO EL MIEDO A LA ENFERMEDAD: HACIA UNA SALUD SIN CHANTAJES



      Si quieres estar sano cuando tienes una dolencia, ¿por qué actúas psicológica y afectivamente como si estuvieras enfermo? Hemos sido educados para victimizarnos frente a nuestras enfermedades, hemos desarrollado una lógica del enfermo como víctima. Esta forma de proceder provoca cuando estamos enfermos una relación con nosotros mismos y con los demás que ahonda en nuestro malestar: aunque terminemos curándonos el camino de la enfermedad lo hemos construido como un camino de sufrimiento.
      Esto no tiene porqué ser así: podemos reeducarnos ante la enfermedad, cambiar nuestras memorias sobre la misma, y vivirla como una aventura en la que descubrir nuevas perspectivas sobre nosotros mismos, los demás y la vida. La enfermedad ha de dejar de ser una desventura para convertirse en una aventura, de esta forma nuestro estado de ánimo y nuestra lógica estarán desde el principio del camino al servicio de nuestra meta: sanarnos, y no atados al sufrimiento. Desde nuestra educación y experiencia todo lo dicho puede parecer una locura, pero pensemos que generar en nuestro cuerpo una bioquímica para la salud, en vez de para sufrir la enfermedad, es algo que está lleno de lógica y también de amor hacia nosotros mismos y hacia las personas que nos cuiden."

De la formación en crecimiento personal y social "Educar empoderando"
            (Tema: "Hacia una salud sin miedos a la enfermedad")




DE LA LUZ DE LA EXPERIENCIA A LA DE LA INOCENCIA, UNA SALIDA A CUALQUIER CRISIS


       Querido lector, si en estos momentos hay problemas de los que no  sabes salir probablemente sea debido a tu experiencia, Sí, has leído bien ... hemos sido educados en la dualidad y eso nos ha llevado a considerar a unas  palabras como enteramente positivas y a otras como enteramente negativas, de esta forma podemos jugar a lo bueno y a lo malo y así construir y vivir nuestros dramas. 
       La experiencia nos habla de unos resultados interpretados por unas expectativas que, a su vez, son fruto de unas determinadas creencias, basadas en su mayor parte en la dualidad. Cuando entramos en una crisis significa que la experiencia ha dejado de servirnos como faro que ilumina nuestro andar hacia el futuro, que es lo mismo que decir que nuestras interpretaciones de la vida han dejado de lucir, la experiencia no puede decidir nuestros próximos pasos. 
       LLegados a este punto no tenemos que desesperarnos porque la experiencia no es ni mucho menos todo, es sólo una parte de nuestra sabiduría, la podríamos llamar la del maduro. En nuestro interior vive otra sabiduría que nace de más allá de nuestras experiencias, es en sí misma una mirada pura en el sentido de no estar divida por la dualidad y sus juicios, es la sabiduría de la inocencia, la que posee nuestro niño interior. Este saber es el faro que hemos de encender cuando la luz de nuestra experiencia declina, con él somos capaces de ver futuros no limitados por la "prudencia" del maduro, cuando alcanza la suficiente potencia tiene el poder de desvelarnos, ahí delante... , los más hermoso y atrevidos sueños.


       La luz de la inocencia nos puede mostrar ignotos caminos, en los que adquiriremos nuevas experiencias que servirán a nuestro maduro para desarrollar nueva sabiduría:  las sabidurías se apoyan entre sí.
       Así que ya ves, querido lector, no te desanimes si tu experiencia no sabe sacarte de algo, sencillamente esto es el indicador de que ha llegado el momento de consultar con ese niño/niña que todos llevamos dentro y dejar que su luz nos muestre nuevos caminos. Si confiamos suficientemente en él no sólo nos sacará de nuestros problemas "imposibles", sino que puede incluso hacerlo mostrándonos sueños que ni imaginábamos poseer. Ahora bien, para arrancar esos sueños, para iniciar sus primeros pasos, necesitaremos del arrojo de otra sabiduría: la de nuestro adolescente interior, pero eso será tema para otro día ... 

  
 
 

SONRÍE PARA CAMBIAR TUS REGLAS



   Cuando sonreímos de corazón estamos en la sabiduría de la niñez, pues nos situamos más allá de las cadenas del recuerdo doloroso … respirando el aire fresco de la inocencia. El niño interior reconoce la vida como un juego y sabe que puede cambiar sus reglas, diga lo que diga el adulto. Por eso, cuando la experiencia nos deja sin salida podemos escapar del laberinto simplemente iluminando nuestra mente con la luz de una sonrisa, eso sí, que provenga de nuestro corazón donde juega sin cesar nuestro niño.


   Una mente sumergida en la alegría cuenta con el potencial creador del juego, se vuelve liviana y puede escapar de la gravedad del adulto, esa que nos arroja la lapidaria frase de “esto es lo que hay”.
   Puede que todo esto, querido lector, te parezca mera poesía, pero no es así. Encarnar, desde el sentir, al niño interior nos conduce a su sabiduría, desde ella podemos superar la rigidez de nuestros hábitos mentales y sorprendernos a nosotros mismos con otras “reglas del juego”. ¿No te encuentras cansado de jugar a lo mismo …? Pues … ¡no lo hagas! Ve a tu corazón, ábrelo y libera en tu vida a ese niño que nunca murió, porque para él eso de los años también es un juego. Deja que tu cuerpo se impregne de su sabiduría, que tu mente recupere su elasticidad y sobre todo deja que tu vida cese de ser un juego donde tú no pones las reglas. Para comenzar basta que recuperes tu sonrisa de niño, ensáyala en el espejo hasta que sientas esa luz inconfundible de la inocencia… y entonces … ¡cambia tus reglas! 

  
  
  

LA SABIDURÍA DE LA LIGEREZA



      La fuerza de la gravedad tiene por función mantenernos unidos a algo, sería interesante preguntarse qué gravedad nos mantiene atados a lo que nos hace sufrir. ¿Por qué nos empeñamos en seguir pensando en todo lo que nos hace daño …? ¿Qué fuerza misteriosa nos impulsa a ello?. Aunque no supiéramos responder a estas preguntas siempre nos quedaría el recurso de las aves, que sin saber el porqué de la gravedad extienden sus alas y vuelan … curiosamente sirviéndose de la ligereza del aire. ¡Claro! ...  para ello necesitaríamos encontrar nuestras alas …
   
  
  

     El ser humano alado sabe que su capacidad de volar reside en su corazón, que extender sus alas consiste simplemente en abrir su mente a él. Volar no sólo no es un imposible, sino que es la gran necesidad, oculta a nuestra educación, que nos hace sentir insatisfechos a pesar de ir cumpliendo deseo tras deseo. Hasta que no descubrimos esta necesidad en nuestro interior no somos conscientes de los verdaderos potenciales del ser humano, cuando damos con ella nada ni nadie puede impedir que deseemos con todas nuestro sentir satisfacerla. El camino para conseguirlo es el de la sabiduría de la ligereza, conozcamos algo sobre ella, sobre sus técnicas …
     Ir desprendiéndonos de todos aquellos pensamientos que nos hacen sentir pesados constituye los primeros pasos hacia nuestra pista de despegue. También es necesario reconocer las creencias que nos atan a la dualidad, y a su fuerza de gravedad: los juicios. Contemplar la belleza, recrearse en ella, en el sentido de volver a crearse siguiendo su aroma, es ya un gran acto de ligereza; sentirnos bellos es mirarnos en el espejo de nuestro corazón, el que refleja nuestra auténtica esencia. Estos ejercicios diarios dan músculos a nuestras alas y despiertan nuestra imaginación, dos cosas esenciales para saber volar.
      ¿Qué te parece, querido lector, practicar todos los días la sabiduría de  la ligereza …? ¿Te imaginas rodeado de personas graves y a ti desplegando tus alas … burlando la fuerza de la gravedad del victimismo? No habrá crisis que pueda contigo, tus ideas, tus pensamientos, disfrutarán  de la perspectiva de la altura. ¿Quién que conoce de sus alas va a renunciar a volar …? 

    
  
  

LA AUTÉNTICA OBJETIVIDAD SÓLO ES POSIBLE DESDE EL CORAZÓN



      La educación que hemos recibido tiene sus raíces en la dualidad, esto se refleja en todos los ámbitos de nuestra vida. Cuando pensamos desde miradas sumergidas en la dualidad la tensión entre los polos nos hace imposible una verdadera objetividad, ya que el punto medio es sólo una realidad geométrica, que lo único que pone de manifiesto es precisamente el poder de los polos sobre nuestra decisiones; como ejemplo de esto basta contemplar una disputa política en cualquier parlamento del mundo. Para escapar de este juego hemos de crear creencias que no tengan su sustrato en la dualidad, los Nuevos Paradigmas del Conocimiento es el campo en el que estas creaciones se están llevando a cabo.

     Pero mientras tanto, ¿qué podemos hacer para ser más objetivos? Hay una parte nuestra que vive más allá de la dualidad: el corazón. Éste no puede ser sometido por los polos, por la sencilla razón de que conoce y reconoce a todas nuestras partes, sin ningún  tipo de juicio. La ausencia de juicio, la mirada inocente, es la que permite una auténtica objetividad.
  

En esta imagen tenemos un ejemplo del gran poder de la objetividad del corazón
  
      Puede que en estos momentos, querido lector, estés pensando: todo es muy bonito, pero con determinadas emociones es imposible ser objetivo. Las emociones no tienen porqué provenir de nuestro corazón, de hecho, la mayoría de las que habitamos cotidianamente son fruto de nuestras creencias y de los juicios que éstas provocan en nosotros, es decir, son sustentadas por la dualidad, precisamente por eso nos suelen ocasionar tantos conflictos, Lo que nos confunde respecto a su origen es la gran velocidad con la que sobrevienen sobre nosotros, muchísimo más grande que la de los pensamientos. El “pienso luego existo” nos ha hecho creer que decidimos pensando, pero cada vez parece más claro para los neurocientíficos que los pensamientos suelen ser más un medio de justificar nuestras acciones- pasadas, presentes y futuras- frente a nuestras creencias; ya que decidir en contra de ellas nos crea inseguridad.

      Sentir desde el corazón genera en nuestro cuerpo un tipo de emociones muy diferentes, éstas no necesitan ser justificadas, escapan al poder de nuestras creencias limitantes. Por eso, todo auténtico sabio conoce que la clave del verdadero discernimiento, la gran objetividad, reside en el corazón.

      Para llegar al corazón de una forma cotidiana hemos de realizar un trabajo sobre nuestras creencias: hacerlas transparentes a la luz de nuestro sentir, elevarlas fuera del alcance de la dualidad, para permitirnos, así, acceder a nuestra propia sabiduría, sólo entonces podremos hablar de auténtica objetividad. ¿Te apetece el camino …? He de advertirte que el ir separándose de la gravedad de la dualidad suele provocar algún que otro vértigo … pero no te preocupes, con la práctica terminas acostumbrándote.
   
  
  



SABER MIRARNOS ES ENRIQUECER EL MUNDO



     Nuestra educación nos ha dicho cómo debemos mirar al mundo sin contar para nada al que mira. Las “gafas” que cada cultura pone en nuestros ojos otorgan dirección a nuestras creaciones, dando lugar a las riquezas únicas de cada pueblo, pero también a sus limitaciones. Esta forma de actuar ha coartado el poder de las personas como individuos, pues se ha dado prioridad absoluta a que fuesen súbditos de las creencias, de los mitos, que han configurado las culturas: esas eran las reglas del juego.
    Ahora, se abre una nueva mirada en la que la creatividad de cada individuo no va a estar al servicio de una cierta cultura, sino al de su propio corazón. Este centro de actuación hace que todo lo que se cree esté tanto al servicio del individuo como al de toda la humanidad: es el poder armonizador del corazón.
    Este nuevo vivir trasciende la dualidad en la que hemos estado sumergidos durante milenios , abriendo las puertas a una educación para ciudadanos del mundo, en la que ser humano no es incompatible con ser tú mismo, es más, ser tú mismo se convierte en la mayor aportación a la humanidad.



   Para lograr este objetivo es necesario que aprendamos a mirarnos, sólo conociéndonos por dentro seremos capaces de mirar al mundo más allá de las creencias en las que hemos sido educados y, así, descubrir en cada uno de nosotros ese tesoro único que nos hace inmensamente feliz entregar a los demás. De la misma forma que los diversos frutos, en su singularidad, enriquecen a toda la naturaleza, la entrega de nuestros tesoros personales enriquecerán como nunca a toda la humanidad.
    ¿Te animas a mirarte, a descubrir en ti esos frutos únicos que deleitarán a la humanidad …?  Puedes empezar con unos pocos minutos diarios de entrenamiento, buscándote un rincón mágico en el que poder mirarte … en el que poder reconocerte …