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LO AUTÉNTICO SIEMPRE BRILLA

 
       Todo lo que vivimos es real, pero no todo es auténtico.  Cualquier cosa aunque sea imaginada es real en alguna dimensión de la conciencia. Para que algo además de real sea auténtico es necesario que lo vivamos desde la coherencia: lo que sentimos, pensamos y hacemos ha de estar integrado, alineado. Cuando somos auténticos actuamos como un rayo láser: nuestra dirección es clara y nítida, sin sombras ni penumbras. Desde esta coherencia trascendemos los estados de necesidad causados por la dualidad en nuestro ego, y los deseos de éste concuerdan con los anhelos de nuestro corazón. Un ego que empieza a trascender sus estados de necesidad se abre a conocer los sueños que, como tesoros, aguardan en nuestro corazón, esperando ser entregados a la vida para crear una nueva humanidad que, en vez de competir los unos con los otros, sea capaz de crear los unos con los otros un futuro feliz para todos.
      Querido lector, ¿te animas a hacer de tus realidades diarias algo auténtico ...? Tu entorno se preguntará qué te ha pasado para que ahora te brillen tanto los ojos y la sonrisa, tú sabrás la respuesta: lo auténtico siempre brilla. 

 
Lo auténtico nos pone en contacto con nuestra inocencia, llevando la pureza a nuestros ojos y a nuestra sonrisa.

  






SONREÍR BAJO LA LLUVIA DESCUBRE NUESTRO AUTÉNTICO HOGAR

  

   Sonreír bajo la lluvia nos  pone en contacto con la pureza de nuestro corazón; ese lugar de nuestra conciencia en el que no existe ni la culpa ni el juicio, en el que la sabiduría tiene su reino y desde el cual podemos ver a los otros más allá de los personajes que interpretan.


   En muchos lugares podemos sentirnos a gusto, seguros e incluso alegres, pero sólo en nuestro corazón nos sentimos en casa, es el hogar en el que nos reconocemos más allá de los estados de necesidad del ego.
    Como el caracol el ser humano camina siempre con su “casa”, pero lejos de llevarla a cuestas le vuelve más ligero, tanto que es capaz de volar sin alas.
   Cuando entramos en nuestro auténtico hogar no necesitamos identificarnos con ninguna bandera, ni defenderla; cualquier persona es nuestra compatriota, nuestras manos están unidas a las de toda la humanidad, recordándonos que en nuestros sentir más profundo no hay fronteras … y que las diferencias nos hacen ricos a todos cuando en vez de competir por ellas las compartimos.
    Desde nuestra “casa” la historia se reescribe fuera de la dualidad, las victorias y las derrotas  se trascienden, revelándosenos tras los papeles que interpretamos en ellas a los actores que somos.  ¡Qué baje el telón y aplaudamos a los “buenos” y a los “malos”, pues todos fuimos excelentes actores!
    Cuando nos reconocemos en nuestra esencia es como sonreír bajo la lluvia, nos sentimos libres y alegres, sin las cadenas de los papeles que interpretamos bajo el yugo de la dualidad. Nuestros dramas desaparecen como borrados por la misma lluvia, nuestro auténtico hogar se revela ante nosotros …  Querido lector, pruébalo, sonríe bajo la lluvia después de sentir estas palabras … ¡no, no hace falta esperar a que llueva, tienes la varita mágica de tu imaginación ….! ¿Qué te cuesta ponerla en marcha  …? No te preocupes, comienza por probarlo en la ducha, siempre hay un camino para sonreír bajo la lluvia …