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UN TIEMPO DIARIO PARA CONVERTIRNOS EN FUTURO
Hay un camino esperándonos ... apunta
hacia un horizonte libre de la niebla de los juicios, por delante nuestro no
hay huellas que seguir, el mapa del camino está en nuestro corazón, la llave
pues es el sentir, un sentir que viene de más allá de los estados de necesidad
del ego en los que fuimos educados.
Querido
lector, ¿sientes ese camino ...? ¿Te imaginas el futuro que ya existe en ese
horizonte ...? ¿Qué te parece dedicar un tiempo cada día a sentir e imaginar
cómo puede ser esa nueva humanidad que espera ser creada ... una humanidad en
la que las personas no necesitan crearse máscaras para ser aceptadas, en la que
el mayor tesoro que puedes entregar a la vida y a los demás es ser tú mismo, en
la que cada ser humano es un astro con luz propia ....?
Cada momento que dediques a sentir y a
imaginar esta nueva humanidad es un paso más hacia ese horizonte que nos
espera, cada minuto es una oportunidad para despertar a los sueños que duermen
en ti y que son piezas claves no sólo para tu propio camino, sino también para
el de los demás. ¿Qué te parece hacer de
ese tiempo diario un viaje al futuro, un salir de un presente-cárcel dominado
por "esto es lo que hay" ... un acto mágico en el que tú mismo te vas
convirtiendo en futuro, el futuro de una nueva humanidad que por fin se siente
libre e inocente.
LAS CREENCIAS “ISMO” Y EL PUZLE DE NUESTRA IDENTIDAD
El camino hacia ser nosotros “mismos” comienza por sacar nuestra identidad de las creencias "ismo" y retirar, así, el poder que les cedimos y que ató nuestra mirada a ellas: capitalismo, socialismo, comunismo, catolicismo, judaísmo, islamismo, hinduismo, materialismo, ateísmo, darwinismo, nacionalismo …
Las creencias “ismos”, vividas como una cesión
de nuestra identidad, nos dividen a los humanos, impiden vernos como neuronas
que saben que su poder está en una comunicación abierta con las demás, que
comprenden que el aislamiento las empobrece a todas. Las creencias son
necesarias porque dan direcciones comunes a nuestros pensamientos, nos permiten
crear grandes obras juntos; pero cuando les cedemos nuestra identidad se
convierten en nuestras cárceles, puesto que les otorgamos nuestro don más
preciado: nuestra propia esencia. A partir de ahí lo que pensamos, lo que
sentimos y lo que hacemos empiezan a no estar alineados, nos volvemos incoherentes,
es como si estuviésemos rotos, fragmentados, en trocitos: es el ser humano
desempoderado.
No se trata de juzgar ni de atacar a ninguna creencia, sino de aprender a habitarlas, si así lo deseamos, sin cederles nuestra identidad.
No se trata de juzgar ni de atacar a ninguna creencia, sino de aprender a habitarlas, si así lo deseamos, sin cederles nuestra identidad.
Querido lector, ¿has pensado alguna vez porqué
te falta fuerza para cambiar tu vida …? ¿No será que has fragmentado tu
identidad, y el poder personal que ella representa, en creencias “ismo” …? ¿Qué
te parece empezar a juntar los trocitos de tu identidad, a sacarlos de esas
creencias, y como si de un puzle se tratase, comenzar a colocar cada uno en su
sitio … y reconocerte, así, entero …?
SONREÍR BAJO LA LLUVIA DESCUBRE NUESTRO AUTÉNTICO HOGAR
Sonreír bajo la lluvia nos pone en contacto con la pureza de nuestro
corazón; ese lugar de nuestra conciencia en el que no existe ni la culpa ni el
juicio, en el que la sabiduría tiene su reino y desde el cual podemos ver a los
otros más allá de los personajes que interpretan.
En muchos lugares podemos sentirnos a
gusto, seguros e incluso alegres, pero sólo en nuestro corazón nos sentimos en
casa, es el hogar en el que nos reconocemos más allá de los estados de
necesidad del ego.
Como el caracol el ser humano camina
siempre con su “casa”, pero lejos de llevarla a cuestas le vuelve más ligero, tanto
que es capaz de volar sin alas.
Cuando entramos en nuestro auténtico
hogar no necesitamos identificarnos con ninguna bandera, ni defenderla;
cualquier persona es nuestra compatriota, nuestras manos están unidas a las de
toda la humanidad, recordándonos que en nuestros sentir más profundo no hay
fronteras … y que las diferencias nos hacen ricos a todos cuando en vez de
competir por ellas las compartimos.
Desde nuestra “casa” la historia se
reescribe fuera de la dualidad, las victorias y las derrotas se trascienden, revelándosenos tras los
papeles que interpretamos en ellas a los actores que somos. ¡Qué baje el telón y aplaudamos a los
“buenos” y a los “malos”, pues todos fuimos excelentes actores!
Cuando nos reconocemos en nuestra esencia
es como sonreír bajo la lluvia, nos sentimos libres y alegres, sin las cadenas
de los papeles que interpretamos bajo el yugo de la dualidad. Nuestros dramas
desaparecen como borrados por la misma lluvia, nuestro auténtico hogar se
revela ante nosotros … Querido lector,
pruébalo, sonríe bajo la lluvia después de sentir estas palabras … ¡no, no hace
falta esperar a que llueva, tienes la varita mágica de tu imaginación ….! ¿Qué
te cuesta ponerla en marcha …? No te
preocupes, comienza por probarlo en la ducha, siempre hay un camino para sonreír
bajo la lluvia …
EL ENCUENTRO EN SU ESENCIA
No
todos los saludos son encuentros, no todas las conversaciones son
comunicación. Para que dos personas
hagan de su encuentro una verdadera comunión han de cerrar los ojos del juicio
y abrir los oídos del corazón, desde
estos sus latidos se pueden armonizar dando los primeros compases para que
comience la danza del encuentro. Ya no hay desconfianza, ni expectativas sobre
el otro, pues ya no se le ve desde los estados de necesidad del ego
desempoderado.
La
esencia del encuentro se empieza a destilar como sendos néctares que se ofrecen
el uno al otro, beben de ellos sabiendo que la comunicación entre ambos ha
quedado establecida para siempre, a partir de ahora ya no se echarán de menos,
porque se ha establecido lo que en física se llama entrelazamiento cuántico y
entre los humanos simplemente sentimiento de unidad, es el encuentro en su
esencia.
Querido lector, por extraordinario que te
parezca todo esto está al alcance de todo aquél
que se lo proponga, incluso sin la participación consciente de la otra
persona que intervenga en el encuentro, pues su esencia siempre está presente
aunque su ego no se entere. Si practicas el encuentro en su esencia te llevarás
grandes sorpresas, como el hecho de resolver desavenencias con otras personas
sin necesidad de deshacer el conflicto. Un gran don de esta forma de encuentro
es su aplicación en la despedida de un ser querido que esté apunto de atravesar
el umbral de la muerte; pues se consigue un acompañamiento sin ataduras que
permite sentirle más allá del tiempo y de los sentidos físicos, dejando atrás
el sufrimiento y la añoranza y descubriendo que la comunión entre seres transciende la propia
vida.
¿Qué te parece empezar a practicar el
encuentro en su esencia contigo mismo …?, de su calidad dependerá el néctar que después
ofrecerás a los demás. Querido lector, eres un ser extraordinario y como tal
tienes derecho a encuentros extraordinarios … en los que poder sentirte
abundante regalando tu esencia.
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