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LA REBELIÓN

 

     Si sientes que lo que vives día a día no es tu historia, es porque no es tu historia. Heredamos historias y dramas que intentan apoderarse de nuestro propio sentido de la felicidad, haciéndonos sentir culpables si no seguimos sus directrices. La familia, la cultura y demás clanes con los que nos hemos formado no tienen derecho a manipular la esencia que nos hace seres únicos. Es necesario definir una educación que nos ayude a distinguir nuestras herencias de nuestra esencia, una educación que despierte en nosotros al ser indomable que durante siglos ha dormido en el ser humano: no nacimos para ser súbditos de nuestras herencias, sino para ser ciudadanos libres que puedan crear mundos libres.


Durante siglos hemos actuado como eslabones de la cadena de nuestras herencias familiares, culturales, religiosas e ideológicas;  ha llegado el momento de liberarnos, de rebelarnos frente a esta cadena, para poder revelar nuestra propia esencia, para poder vivir según nuestra propia luz. Esto no va en contra de los clanes que nos han acogido, simplemente establecemos con ellos una nueva relación, que pasa de ser dictatorial a ser demócrata, en esta nueva relación ganamos todos; las personas y los clanes, porque una relación libre siempre es más fecunda que una relación de sometimiento.



HABLAR ILUMINANDO LOS OJOS DE QUIEN TE ESCUCHA


 Estamos inmersos en un grandioso instrumento musical, con infinidad de cuerdas: el aire. Cuando hablamos tenemos la oportunidad de tocar en él armoniosas melodías  o disonantes ruidos.
   Querido lector, te invito a  sentir a tus próximas palabras pronunciadas como una hermosa composición musical: cierra los ojos e imagínate que tocas las "cuerdas" del aire que te circundan con delicadeza y a la vez potencia, como si tocases un arpa del tamaño del universo, las palabras que vas a pronunciar forman parte de una canción que vas a entregar al mundo, es el regalo de tu aroma . Deja que la música de tu corazón suba hasta tu garganta y haz de cada palabra pronunciada un paso de tu danza, de tu danza de la vida ... es una danza única que hace de tus palabras un regalo para todos. Ahora habla durante un rato, sintiendo que todo el universo es un arpa en la que tocas tu propia danza, lo que digas ahora es pura poesía.
      Practica esto a solas con asiduidad, cuando te sientas seguro en tu nuevo arte vocal prueba a hablar a una persona con este sentir cultivado, deja que tus palabras dancen tu propia melodía ...  ¡el resultado te sorprenderá !.. habrás descubierto una forma de hablar más allá de los juicios y la dualidad , las personas te escucharán como nunca.. sus ojos empezarán a brillar como luceros en la noche, iluminados por su belleza interior que no puede evitar salir a recibir a tus palabras, su mirada se tornará inocente y tú podrás hablar sin miedo a los juicios ... como si te dirigieses a un niño ¿No te lo crees ...? Practica y ya me contarás ...  

 
Cuando nuestras palabras siguen las melodías de nuestro corazón y no son fruto de los estados de necesidad de nuestro ego, sino de la abundancia de nuestro ser, tienen el don de iluminar los ojos de quienes nos escuchan y hacernos sentir a la vez inocentes.



RECUPERAR NUESTRA AUTÉNTICA IDENTIDAD



     Si aprendemos a retirar nuestra identidad de las creencias, éstas dejarán de ser nuestras cárceles y serán simplemente miradores de nuestra mente. Entonces podremos ir de visita a los "miradores" que nos plazca y hacer nuestra observación, sin que nuestra percepción queda atada a ella.


      La mayoría de los grandes enfrentamientos entre seres humanos y entre pueblos son debidos a que sentimos nuestra identidad en peligro cuando alguien ataca alguna de nuestras creencias fundamentales. Si la historia se empezase a examinar desde este prisma se nos mostraría mucho más fácil de interpretar, porque estaríamos  viéndola desde la esencia de los conflictos que la han ido configurando.
    Una persona que no sienta en peligro su identidad es muy difícil de manipular y, además, no tiene necesidad de manipular a nadie. Por eso, regresar nuestra identidad a nuestra propia esencia es la mejor manera de eliminar los dramas de nuestra vida, pudiendo así  abrir la  puerta que nos conduzca a dejar de sentirnos víctimas.

  

LA SABIDURÍA DE LA SEMILLA, UN CAMINO A SER NOSOTROS MISMOS


  
       En una vida hecha para satisfacer lo que se espera de nosotros la semilla del sentir nuestra propia identidad aguarda a que le anunciemos la primavera. Vivir según nuestro sentir se torna difícil, todo parece en contra, pero cuando a una semilla le llega el momento no se queja de su pequeñez, poco a poco, brota conquistando su espacio, confiando en su potencial creador de vida. Al final, su tamaño la hace firme en la tierra y ya nadie la puede ignorar.
   

       Seamos como la semilla que no renuncia a su grandeza por el hecho de haber nacido pequeña e indefensa. Nuestra grandeza es ser nosotros mismos, más allá de los miedos que se opongan a ello.
      Vivir negando nuestra esencia es dejar estéril la semilla que somos. Para evitarlo, hay que hacer como la naturaleza: preparar lentamente nuestro terreno, hacer llegar la primavera y empezar a crecer cada día un poco. No tiene sentido luchar contra los elementos que creemos que nos  impiden ser nosotros mismos o, en sentido contrario, rendirnos ante nuestro victimismo. Basta dejarnos sentir cada día un poco más, nada en el universo se puede oponer a que expresemos nuestra esencia, por la sencilla razón de que ella forma parte creadora de él, no tenemos que pedir permiso a nadie para ser nosotros mismos,
      Las creencias limitantes intentarán negar nuestra esencia, sólo lo podrán conseguir si depositamos nuestra identidad en ellas, por eso, quien se conoce a sí mismo, quien reconoce su verdadera identidad, no sirve a ninguna creencia, aunque las habite en su pensar y en su interpretación mental del mundo.
     Permitir brotar nuestra semilla es el mejor regalo que podemos hacer al mundo y a la humanidad. Además, sólo hay una forma de conocernos verdaderamente: dejarnos brotar.
    Querido lector, nada ni nadie puede impedirte vivir según tu sentir y que dejes de esclavizarte con lo que la sociedad y los demás esperan de ti. Para lograrlo, tan solo has de sentir en ti la sabiduría de la semilla, y no dejarte confundir por lo pequeño que tus creencias te quieran hacer ver. Día a día, con pequeños gestos, empezarás a aflorar de la tierra de las falsas identidades, camino de expresar quien realmente eres. ¿Te animas a germinar tu semilla …?