MÁS ALLÁ DE LA VISIÓN LÁSER DEL GUERRERO


     El "no" es la espada esencial de todo guerrero, con ella se opone a lo que hoy considera injusto. El guerrero está concentrado en su batalla ignorando que mientras el mundo gira en torno a múltiples conflictos, para él todo pasa por ganar su combate y no se da cuenta que puede estar perdiendo otras batallas en campos abandonados por su atención, por eso el tiempo siempre le muestra después todas las guerras que perdió por no comparecencia: es la visión láser del guerrero, que concentra su atención en solo un punto, el agujero negro de su injusticia.

El guerrero tiene su creatividad atada a la batalla en la que está inmerso: sus manos son inseparables de sus "armas". Es un pájaro  que sólo sabe volar en contra del viento, lo cual fortalece su valor y la confianza en sí mismo. Cuando consume sus últimas etapas empieza a comprender que su enemigo es quien le ha ayudado a descubrir sus grandes potenciales, y comienza a honrarlo como un maestro, entonces va liberando poco a poco sus manos de sus armas y descubre ante él el horizonte del pacificador...
(En la imagen un fotograma del "Guerrero pacífico")

        El guerrero  cansado de este juego, en el que se ha demostrado su valor y ha ayudado al mundo a derruir viejas estructuras, se deja nacer como pacificador, el personaje que  posee la visión de conjunto suficiente para ver la relación entre conflictos aparentemente diferentes, pero que están unidos por un hilo conductor, es la mirada esencial de las cosas y las personas, que permite ver el mundo más allá de los enemigos y los amigos. Ambos papeles en nosotros, el guerrero y el pacificador, tienen su propia poesía: la de uno es la épica y la del otro es la trascendente.
  
  

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