LOS ZAPATOS DE LA MENTE



      Nuestra mente es como los pies de un niño: a medida que crecen necesitan ir aumentando el número de los zapatos que los acogen. Los zapatos de nuestra mente son las creencias desde las que pensamos y contemplamos la vida, a nosotros mismos, a los demás  y al mundo en general . Querido lector, ¿te aprietan tus zapatos ... te duelen tus pies en tu caminar cotidiano ...? Tal vez tengas la tentación de echarle la culpa a los demás, al fin de cuentas es como fuimos educados, pero ... ¿no es más sencillo y eficaz cambiar el número de nuestros zapatos ...?
                



     Para caminar en la sociedad necesitamos "zapatos", estos no han sido hechos a nuestra medida, por eso muchas veces nos hierven los pies ...  Para andar siendo nosotros mismos  hemos de calzarnos creencias compatibles con nuestra propia esencia, que no nieguen lo que nuestro corazón nos susurra. La inocencia de nuestro niño interior, más allá de cualquier educación recibida, nos abre las puertas a una zapatería propia, a unos zapatos que crecen a la par de nuestros pies, a unos zapatos que no nos pegan a caminos que no sentimos transitar, a unos zapatos que sonríen con la vida, a unos zapatos con alas con los que incluso podemos volar ...
      

SOMOS CORAZONES DE LA TIERRA



    Imagínate que todo tú eres como un corazón y que el aire que respiras es como la sangre de la Tierra ... inspirar y expirar es como la sístole y la diástole. Pero realmente eres más que ese corazón, eres una conciencia con riqueza interior, con una luz propia, ¿qué te parece retener unos instantes en tus pulmones el aire y sentir que pones parte de esa luz en él, enriquecerlo con tu esencia, con tu aroma ... ? Después lo sueltas por tu boca, llenándolo de palabras silenciosas que anuncian al mundo tu presencia ...  ¡Ya está, has entregado su sangre a la Tierra purificada y enriquecida por tu propia luz! ¡Has poetizado el aire con tu presencia!

Siéntete rico: entrega tu luz al aire

   ¿Te imaginas a millones de personas haciendo lo mismo, convertidas en corazones de la Tierra, entregando cada una su propio perfume ... ? ¡Un ser vivo con millones de corazones ...! Tal vez siempre ha sido eso, pero ocupados en nuestros dramas cotidianos hemos olvidado que somos corazones de la Tierra.
    Querido lector, ¿qué te parece practicar un poco ser corazón de la Tierra, hacerlo conscientemente ...? Nuestro pensamiento, con la práctica cotidiana, iría inevitablemente cambiando y no sólo veríamos distintos a nuestro planeta y su aire, sino  también a nosotros mismos: nos sentiríamos  importantes por el sencillo hecho de estar vivos y respirar. ¿Te imaginas cruzarnos con otra persona y sentirla también corazón de la Tierra ...? ¿Cómo se ven entre sí dos corazones … qué sienten si se miran, si se abrazan  …? ¿Qué maravillosos proyectos pueden llegar a realizar juntos …? Práctica y ya me contarás ... ¡Felices respiraciones creativas, querido corazón!




SIENTO LUEGO EXISTO



    Vivir desde el pensar limita nuestra mirada a nuestras creencias y a las emociones que nos provocan, el "pienso luego existo" es como querer experimentar la vida especulando sobre lo que vemos de ella desde una ventana. La educación en autoridades que hemos recibido nos ha dicho desde qué ventanas mirar, nunca nos ha propuesto dirigirnos a la puerta, abrirla ...  y experimentar la vida desde nuestro propio sentir.
   Necesitamos las creencias para pensar, pero si queremos no quedar encerradas en ellas hemos de exigirlas con puertas abiertas, y siempre compatibles con nuestro sentir. Siento luego existo, a partir de ahí puedo experimentar las creencias y sus puntos de vista sin peligro, pues mi identidad no estará sometida a ellas, sino localizada en mi propio sentir.

Sentir, más allá de los estados de necesidad de nuestro ego, nos conecta con nuestro centro, nos hace independientes  de un pensar sometido a las creencias de nuestra cultura y de nuestro árbol genealógico, nos da la libertad de ser nosotros mismos, iluminando nuestra mente con la luz de nuestra propia esencia...

     ¿Qué te parece, querido lector, practicar en tu vida diaria el siento luego existo ... basar tu mirada sobre ti mismo y sobre los demás en este principio ... ? Empezarás a ver las cosas diferentes, más allá de las dudas de la mente, más acá de tu propio corazón. Cuando mires a una persona no estarás en el juicio, sino en el sentir sin miedos y sin expectativas ... déjate sentir ... descubre al otro desde su esencia, más allá de si es tu pareja, tu amigo, tu madre, tu padre, tu alumno ... descúbrelo sin conflictos de por medio, descúbrelo en bruto, sin las formas de tus juicios y necesidades, en definitiva, ¡descúbrelo! ¿Te apetece la aventura ..?
   



UN TIEMPO DIARIO PARA CONVERTIRNOS EN FUTURO



     Hay un camino esperándonos ... apunta hacia un horizonte libre de la niebla de los juicios, por delante nuestro no hay huellas que seguir, el mapa del camino está en nuestro corazón, la llave pues es el sentir, un sentir que viene de más allá de los estados de necesidad del ego en los que fuimos educados.
     Querido lector, ¿sientes ese camino ...? ¿Te imaginas el futuro que ya existe en ese horizonte ...? ¿Qué te parece dedicar un tiempo cada día a sentir e imaginar cómo puede ser esa nueva humanidad que espera ser creada ... una humanidad en la que las personas no necesitan crearse máscaras para ser aceptadas, en la que el mayor tesoro que puedes entregar a la vida y a los demás es ser tú mismo, en la que cada ser humano es un astro con luz propia ....?

Dedicar un tiempo cada día a sentir nuestros sueños no sólo nos acerca a ellos, sino que también  nos ayuda a romper las cadenas que nos impiden vivir siendo nosotros mismos. ¿Cómo ser auténticamente libres sin escuchar a nuestros sueños ...?  ( En la imagen un fotograma de la película "El octavo día")

    Cada momento que dediques a sentir y a imaginar esta nueva humanidad es un paso más hacia ese horizonte que nos espera, cada minuto es una oportunidad para despertar a los sueños que duermen en ti y que son piezas claves no sólo para tu propio camino, sino también para el de los demás. ¿Qué te parece hacer  de ese tiempo diario un viaje al futuro, un salir de un presente-cárcel dominado por "esto es lo que hay" ... un acto mágico en el que tú mismo te vas convirtiendo en futuro, el futuro de una nueva humanidad que por fin se siente libre e inocente.