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DE LA ESPIRITUALIDAD DENSA A LA INGRÁVIDA



     Hay dos tipos de espiritualidad: la que sigue a una autoridad y la que sigue a nuestra propia esencia. La primera nos conduce a un mundo interior denso, profundo en el sentido de grávido, de hundirnos en el mundo de delegar nuestra identidad en creencias, de perdernos en laberintos de la dualidad, de buscarnos alejándonos de nosotros mismos. La segunda nos lleva al mundo interior de la ligereza, de lo ingrávido, de la perspectiva elevada que permite trascender los laberintos, del respirar el aire puro de sentirnos nosotros mismos, de ver al otro más allá de sus máscaras, del encuentro con nosotros mismos.

La educación en autoridades nos "protege" de los peligros de la dualidad, nos da seguridad a cambio de libertad, pero ...  ¡ nuestras alas son para volar !  La puerta de nuestra jaula no tiene cerrojo desde fuera, tan solo hace falta el valor para abrirla y  descubrir  nuestros sueños de una vida en libertad, ambas cosas residen en nuestro corazón.

   Fuimos educados para la espiritualidad densa, ahora podemos soltar el lastre de las autoridades y dejar que la sabiduría de nuestro propio corazón nos eleve a comprensiones sin juicios, a miradas inocentes, a ver caminos de sabiduría.
    Querido lector, ¿qué te parece soltar el lastre de tu educación espiritual y dejar de buscar lo que ya eres ... ?  Te deseo feliz despegue, mágicas vistas y grandes descubrimientos.




LA CONSPIRACIÓN DE SER TÚ MISMO



  Hemos sido educados para que lo importante oculte lo esencial, separándonos así de nuestro ser. Esto ha hecho que nos confundamos con los papeles que interpretamos y que hagamos de nuestros dramas el centro de nuestra vida. Vivimos para dramatizar las obras típicas de nuestras culturas y de nuestras familias, esto hace que nos enfrentemos los unos a los otros. Hacernos conscientes de esto es el primer paso en el camino hacia una auténtica libertad de ser.
     Querido lector, te invito a descubrirte hoy más allá de tus papeles, prueba a romper uno de ellos ... a sorprenderte sin guión, a sentir el silencio que conduce a tu voz interior. ¡Es divertido! Cuando rompes un papel habitual los otros "actores" te miran sorprendidos, no sabiendo qué responder a lo que no está en su guión, de hecho ésta es la base del humor: romper papeles. ¿Qué te parece empezar por imaginar que lo haces, preparar a tu ego para que el miedo escénico a salir del papel no le paralice?


      Busca un lugar tranquilo, propio, y escribe unas pocas líneas de un guión diferente, un guión en el que interpretes lo que realmente sientes, que no esté al servicio del drama, que sea redactado desde la inocencia; luego lo ensayas en secreto, hasta que ganes confianza,  finalmente lo llevas a la práctica, es como una conspiración contigo mismo, con un fin claro: sentirte el creador de tu propia vida. El secreto del éxito está en empezar poco a poco, pero a la vez reservando un tiempo cada día para diseñar tus estrategias y escribir tus nuevos guiones, paso a paso avanzarás en el camino de ser tú mismo, ¿hay mejor regalo ...?, ¿a qué esperas ...?  ¡Vamos, conviértete  en un conspirador que escribe sus propios guiones ... !"
   



LA MAYOR GENEROSIDAD: SER AUTÉNTICO



    Ser uno mismo, más allá de nuestras raíces culturales y familiares, de cualquier necesidad de identidad del ego, es básico para el proceso de conectar con nuestra propia esencia  y para sentirnos creadores de una  nueva humanidad libre de  dramas, una humanidad en la que cada persona pueda brillar como astro con luz propia, y en la que no se tenga que luchar por defender ninguna identidad ajena a nuestra esencia. 


     Querido lector, ¿te atreves a sentirte más allá de tus raíces, caminar hacia tu esencia y descubrirte como un ser único, cuyo mayor regalo hacia los demás es ofrecerles tu propia autenticidad ...? No tengas miedo de ser egoísta, pues quien ofrece a la humanidad su mayor tesoro no puede serlo.




EL ESPEJO DE NUESTRA PROPIA PUREZA



     Cuando recibimos la mirada limpia de un niño sentimos una gran paz interior, nuestro corazón se abre y nos muestra nuestra propia pureza: estamos más allá de los juicios. Durante unos instantes habitamos un paraíso, lo más sorprendente es que lo sentimos como propio, comprendemos entonces que siempre hay una parte nuestra viviendo en él, es más, tenemos vagos recuerdos de haber sido sus creadores …
  

  

     En la mirada del niño hemos encontrado el espejo mágico que nos recuerda nuestra verdadera esencia, quedamos extasiados en él, haciendo del instante una eternidad, recordando que, por increíble que parezca, también somos creadores de nuestro tiempo.
     Tememos apartar nuestra mirada de sus ojos, perder el paraíso, volvernos a sumergir en la dualidad de nuestra vida cotidiana y sus juicios. Pero … hay una solución: hacer de nuestra mirada la de un niño. Ya hemos reconocido nuestra propia pureza, ahora sólo hemos de aprender a sostenerla en nuestro discurrir diario. ¿Te parece difícil …? Piensa que siempre puedes recurrir al espejo de nuestra propia pureza: la mirada de un niño.