LA SABIDURÍA DEL LENGUAJE

                             



CUANDO EL SILENCIO TRANSFORMA NUESTRA MIRADA

Un silencio disfrutado hace un “reset” en nuestros sentidos, permitiéndonos volver a nacer desde el corazón … desvelándonos nuevas fuentes de sensaciones y redescubriéndonos el mundo más allá de nuestras expectativas

                   



                                                              
                           CUANDO LA MIRADA ES ALIMENTO

    Cuando dos miradas de corazón se encuentran las diferencias son riquezas a compartir.






           LEER DESDE EL CORAZÓN ENRIQUECE AL LIBRO

       La lectura de un libro nos descubre sensaciones que ignorábamos podíamos experimentar, nos lleva a nuevos universos, nos da a conocer las vidas de personas de las que nos separan  barreras de tiempo y espacio …  Todo ello con poca más de una veintena de letras y si lo leemos digitalmente nos llega ¡sólo  con dos únicos símbolos: el cero y el uno! ¿Cómo es esto posible …?
      Leer es mucho más de lo que aparenta, su magia se ha tornado invisible a fuerza de usarla. Desde los nuevos paradigmas del conocimiento leer es conectar conciencias; los símbolos que empleamos son en realidad meros instrumentos de conexión, por eso una obra se puede expresar en infinidad de idiomas siendo siempre la misma. Cuando leemos desde el corazón estamos más allá de las letras, nos encontramos en la mismísima fuente del escritor, bebiendo de ella, cocreando con el autor, añadiendo nuestros propios sentimientos, viviendo y haciendo vivir la obra, en definitiva, enriqueciéndola.

   Gracias a todos vosotros, lectores- pasados, presentes y futuros - por enriquecer nuestro libro: "Veintitrés maestros, de corazón"

       
           
     
                           
 PALABRAS HABITADAS, NUESTRO REGALO A LA VIDA HECHO CANTO

    Las palabras pueden ser como un autobús que nos lleva siempre a hacer el mismo recorrido, con las mismas paradas, o pueden convertirse en un vehículo de nuestra creatividad, conducido y habitado por nosotros mismos. Cuando las pronunciamos como sus creadores son nuestro canto a la vida ... gracias a ellas podemos reconocer nuestra propia luz y color... y liberar al poeta que las soñaba ...

                                   





LA ABUNDANCIA Y SUS OCTAVAS: APRENDIENDO A VIVIR CON LOS BRAZOS ABIERTOS  

   Las palabras, como las notas musicales, tienen sus octavas. Muchas veces no nos entendemos en una conversación, porque no somos conscientes que estamos haciendo vibrar a una misma palabra con frecuencias diferentes. Veamos un ejemplo:
   La palabra abundancia en una octava inferior nos habla de la necesidad de nuestro ego de buscar y retener bienes materiales o emocionales, cuantos más mejor; la dependencia está servida y la lucha con los demás para obtenerlos también.
   En una octava superior la abundancia es algo propio que sentimos en nuestro interior y que mana como manantial inagotable hacia fuera, expresándose como  creatividad, generosidad, seguridad, valentía, mirada pura, entrega a la vida de nuestros sueños …  en definitiva, vivir con los brazos abiertos. El educar en esta octava nos permitiría pasar de la sociedad de la competitividad, de las crisis, del hambre endémico, de los enfrentamientos … a la cultura de la abundancia, una abundancia generada por todos y que enriquece a todos. ¿Te apuntas a subir la octava …? 

            
   

  PERFUMANDO NUESTRAS PALABRAS

    Podemos hacer de nuestras palabras frasquitos en los que poner nuestra esencia para regalarlas a los demás, esparciendo así nuestro perfume y alegrando con él  a las personas que las escuchen; de esta manera nuestra belleza se expande más allá de nuestro cuerpo.
    Os invito a probarlo y ver su efecto en vuestro entorno; no os preocupéis, no tenéis que convertiros en poetas … tan sólo tenéis que recordar que todos los somos, pues todos podemos mirar desde nuestro corazón. El efecto no sólo es para los demás, la creación de cada palabra-aroma empapa nuestro cuerpo y quita pesadez a nuestras emociones. No debéis esforzaros en buscar las palabras, tan solo recordad un momento de gran belleza en vuestra vida, seguro que en él estabais en contacto con vuestra esencia, dejad que vuestras palabras se empapen de ella y … ¡sorprenderos a vosotros mismos! 

                


     
       ENTENDER EL LENGUAJE DE NUESTRAS EMOCIONES

     Los estados de ánimo que habitamos desde nuestra mente se suceden a veces como las estaciones, cada una de ellas expresa abiertamente sus colores y sabores, ocultando cuidadosamente los potenciales que desplegará la siguiente. Por eso, interrumpir la pena, por ejemplo, sin esperar a sus frutos es negar de alguna manera la alegría. No se trata de reprimir una emoción, sino de llevarla a la sabiduría, es decir descubrir los sabores que esconde.
   Nuestras creencias, sumergidas en la dualidad, suelen emitir un juicio de nuestras emociones, cortando el hilo que nos conduciría a entenderlas en  la pureza de nuestro corazón; desde ella podríamos saborearlas, dejarlas ser, y convertirlas en actos creativos con los que embellecer el mundo.
  
      


                                       
       LAS PALABRAS, UNA FORMA DE ANDAR HACIA EL OTRO

    Las palabras son como los pies de la mente, nos permiten caminar hacia los otros llevándoles nuestros pensamientos y sentimientos. Si las pasamos por nuestro corazón se convierten en brazos y manos con los que poder abrazar. Con ellas, como si de átomos se tratasen, se pueden construir todo tipo de cosas y al igual que estos pueden ser eternas. Nos recuerdan que somos más que nuestro cuerpo físico, porque cuando las habitamos cobran vida. Al pronunciarlas nos hacemos presentes y nos expandimos con ellas. Gracias, amigo lector, por permitirme sentir todo esto con estas palabras que me han llevado hacia ti  … y por acogerlas en tu corazón aumentando su brillo.



  
  
LA PALABRA PERDÓN Y SUS OCTAVAS, HACIA UNA VIDA SIN CULPAS …

      La necesidad del perdón es fruto del sentimiento de culpa, son como dos polos de una batería que obligan a moverse a nuestra conciencia de uno a otro, alimentando un juego de dualidad sin fin en el que la persona se encuentra “sucia”, se “lava” y vuelve a “mancharse”. Es el perdón en una octava inferior.
      Sin embargo, siempre ha habido una parte nuestra, más allá de la mente consciente, que no ha entrado en este juego y que, por lo tanto, ni se ha sentido culpable de nada ni ha necesitado ningún perdón; representa nuestra parte más pura, en ella  vive nuestra esencia. Si dejamos que el sentido de la culpa se diluya en esta pureza no tendremos necesidad de “limpiarnos” de nada; el proceso que lleva a cabo esto es el perdón en una octava superior, su cometido lleva consigo el terminar con el juego de culpa-perdón, liberándonos de él para siempre.
       Para acceder a  este perdón es necesario aprender a mirar desde la pureza del corazón, así,  la vida  también sube de octava …  sorprendiéndonos con nuevas dimensiones de la belleza.  Pararse a contemplar la vida se convierte entonces en el deleite de descubrir nuestra propia esencia. Una vez recuperado nuestro auténtico perfume, sin las cadenas de la culpa, podemos escribir libremente el guión de nuestra vida

     
     

  
               
          LA POESÍA UNE LO QUE LA PALABRA HA SEPARADO

    Cuando nombramos algo lo separamos del resto del universo, le damos luz propia, así, nuestra mente puede distinguirlo.
    El poeta se da cuenta de que esto deja a la palabra sola, desamparada, y la vuelve a unir al universo, pero sin que pierda el brillo ganado, convirtiéndola en una estrella que danza con las demás. Por eso, la poesía tiene el don de hacer brillar por dentro a todas nuestras partes, a la vez que les recuerda que constituyen un solo ser.
   Para hacer poesía no hace falta ser poeta, ni siquiera saber escribir, tan solo basta llevar el corazón a lo cotidiano, como al simple hecho de oler una flor … pruébalo, quedarás sorprendido, poeta.

 
 
 
   
                         LA  MIRADA  OCULTA TRAS  LAS  PALABRAS

    Fíjate, querido lector, en estas palabras, parece que te comunican algo, pero en realidad no son más que letras, que previamente se han convertido en tan solo un conjunto de ceros y unos para digitalizarlas y que así nuestros ordenadores puedan transmitirlas.
   ¿Cómo es posible que sólo un par de símbolos puedan comunicarnos conocimientos, secretos, sentimientos … hasta revelaciones que nos pueden cambiar la vida? Aún hay una pregunta más inquietante: ¿cómo no nos hemos dado cuenta hasta ahora?
    Estos unos y ceros o las 26 letras del alfabeto que reconocemos se agrupan en palabras y frases visibles, pero adquieren su vida por estar todas engarzadas en un hilo invisible: el de la conciencia del escritor.
Intentar  encontrar un mensaje en las palabras es como tratar de hallar la vida en los átomos que componen una célula, la vida se escapa siempre de la lógica de la razón, por la sencilla idea de que la trasciende.
    La conciencia del escritor se hace presencia en sus palabras como lo hace la de cualquier persona en su cuerpo. Por eso, leer un buen libro es como estar delante del autor y sentir su mirada tras la maraña de palabras y frases. También el escritor sintió en su corazón la mirada de sus futuros lectores. Todo esto hace que leer sea, en el fondo, el encuentro mágico de dos presencias, la conversación entre dos miradas.

  


 
  
          LA PALABRA, UNA FLOR PARA EMBELLECER AL OTRO

     La palabra puede ser más que su significado, cuando la pronunciamos desde el corazón nos encarnamos en ella, nuestra esencia la acompaña hasta el que la recibe, que no sólo lo hace con sus oídos, sino con toda su piel. Cuando hablamos desde esta conciencia es como verter flores sobre nuestro interlocutor.
    Podemos también emplear las palabras para herir al otro, pero si  las utilizamos para embellecerlo nuestra propia mirada se embellece. Un pobre uso de la lengua nos sitúa en nuestra pobreza, ¿quién quiere ser pobre pudiendo disfrutar de la abundancia?
    Animar a otros con nuestras palabras nos recuerda nuestra propia grandeza, hagamos de esto un tesoro que crece cuanto más se reparte. ¿Qué te parece empezar a experimentarlo …? Quedarás sorprendido de su poder, que no es más que tu propio poder puesto al servicio de la vida. ¿Te animas …? He de advertirte que cuando se convierte en habitual  tu propia vida cambia … 


  
 

        EL SER HUMANO, EMISOR Y RECEPTOR DE BELLEZA

      Cuando sintonizamos una determinada emisora en nuestra radio lo que hacemos es conseguir que el circuito interior de la misma entre en resonancia con la frecuencia de la emisora, de esta forma la señal se convierte en una corriente eléctrica amplificada y codificada que los altavoces transforman en sonido. De igual manera, cuando admiramos la belleza de alguien o algo sólo la podemos sentir gracias a que entra en resonancia con nuestra propia belleza interior; nuestras palabras, gestos, miradas, actitudes ... ante ella, hacen el papel de altavoz, gracias al cual podemos comunicar nuestro sentir a los demás y convertirnos en nuevos emisores de belleza.
    ¿Qué te parece vivir esta idea la próxima vez que sientas la belleza … convertirte además de receptor por resonancia en un nuevo emisor? Podríamos hacer cadenas de seres humanos, recordándonos unos a otros la belleza que llevamos dentro …

 


  
 

                                        DANDO VIDA A LAS PALABRAS

     De la misma manera que las plantas crecen en busca del sol, las palabras viajan en busca del corazón del poeta para estar vivas. El poeta al que me refiero no es un profesional de la pluma, sino cualquier persona que intente sentirse creador a través de las palabras.
    Toda auténtica creación nace en el sentir y los pensamientos son sólo una traducción a la mente, por eso poeta es todo aquél que quiera, desde su corazón, crear vida para ser encarnada en las palabras. La vida llama a la puerta de la mente en forma de  inspiración y ésta le ofrece un sitio Las palabras, como los átomos en la flor, se colocan cada una en su lugar para que la vida se exprese en forma de lenguaje. Cuando alguien después las lee siente esta vida que el poeta deposito en ellas y comprende que la magia de la poesía consiste tan solo en conectar dos corazones.
    ¿Qué te parece, poeta, rescatar a unas cuantas palabras del diccionario y darles vida … como hace el sol con los átomos de las flores …? 

    



LAS PALABRAS COMO MENSAJERAS DE NUESTRA ESENCIA

     El poeta se encuentra con las palabras atadas a sus significados, como gusanos que no pueden perder el contacto con tierra. Su labor consiste en ver en ellas sus potenciales de transmutación, encontrar en cada una las alas que la convertirá en mariposa. Para alcanzar esta lucidez debe contemplarlas desde el sentir, sólo así podrá descubrir los colores que encierran y formar con ellas el arcoíris que hará de transmisor de su mensaje. Si lo logra, el lector a quien llegue notará la levedad de lo sutil abriendo puertas en su mente, por las que penetrará luz de vida, su propia luz, porque la auténtica poesía nunca obliga, ni seduce, tan solo despierta.
   ¡ Qué difícil ser poeta ¡,  te dirás …   No lo creas … llevar a las palabras más allá de sus significados está en el poder de todo ser humano, cuando comprende que nadie es dueño de ese significado. Nuestra educación nos presenta el lenguaje como algo complicado, con un diccionario que “fija y da esplendor”; pero realmente quien puede dar esplendor a las palabras es quien pone su propio brillo en ellas, y todos tenemos nuestro propio brillo.
     Te invito, querido lector, a empezar a ver a las palabras como algo que podemos habitar, que podemos llenar de nuestra presencia … en definitiva, que podemos iluminar con nuestra luz. Intenta hacerlo…, pronúncialas como lo que son: algo que nace en ti para ser liberado, para llevar a los demás tu esencia … déjalas que vuelen, que te anuncien al mundo … 
     ¿Te imaginas una humanidad que emplee así a sus palabras…? Sería, sin duda, la humanidad de la comunicación. ¡Tantos móviles y aún no hemos descubierto el gran poder de la palabra cuando la habitamos con nuestra presencia! ¿Qué te parece ser pionero en intentarlo …?




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