DE LA LUZ DE LA EXPERIENCIA A LA DE LA INOCENCIA, UNA SALIDA A CUALQUIER CRISIS


       Querido lector, si en estos momentos hay problemas de los que no  sabes salir probablemente sea debido a tu experiencia, Sí, has leído bien ... hemos sido educados en la dualidad y eso nos ha llevado a considerar a unas  palabras como enteramente positivas y a otras como enteramente negativas, de esta forma podemos jugar a lo bueno y a lo malo y así construir y vivir nuestros dramas. 
       La experiencia nos habla de unos resultados interpretados por unas expectativas que, a su vez, son fruto de unas determinadas creencias, basadas en su mayor parte en la dualidad. Cuando entramos en una crisis significa que la experiencia ha dejado de servirnos como faro que ilumina nuestro andar hacia el futuro, que es lo mismo que decir que nuestras interpretaciones de la vida han dejado de lucir, la experiencia no puede decidir nuestros próximos pasos. 
       LLegados a este punto no tenemos que desesperarnos porque la experiencia no es ni mucho menos todo, es sólo una parte de nuestra sabiduría, la podríamos llamar la del maduro. En nuestro interior vive otra sabiduría que nace de más allá de nuestras experiencias, es en sí misma una mirada pura en el sentido de no estar divida por la dualidad y sus juicios, es la sabiduría de la inocencia, la que posee nuestro niño interior. Este saber es el faro que hemos de encender cuando la luz de nuestra experiencia declina, con él somos capaces de ver futuros no limitados por la "prudencia" del maduro, cuando alcanza la suficiente potencia tiene el poder de desvelarnos, ahí delante... , los más hermoso y atrevidos sueños.


       La luz de la inocencia nos puede mostrar ignotos caminos, en los que adquiriremos nuevas experiencias que servirán a nuestro maduro para desarrollar nueva sabiduría:  las sabidurías se apoyan entre sí.
       Así que ya ves, querido lector, no te desanimes si tu experiencia no sabe sacarte de algo, sencillamente esto es el indicador de que ha llegado el momento de consultar con ese niño/niña que todos llevamos dentro y dejar que su luz nos muestre nuevos caminos. Si confiamos suficientemente en él no sólo nos sacará de nuestros problemas "imposibles", sino que puede incluso hacerlo mostrándonos sueños que ni imaginábamos poseer. Ahora bien, para arrancar esos sueños, para iniciar sus primeros pasos, necesitaremos del arrojo de otra sabiduría: la de nuestro adolescente interior, pero eso será tema para otro día ... 

  
 
 

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